add this print this page

El desastre de Rasuwa, Nepal

Por Viviana Ramos-Myatt
October 2026
A finales de agosto, una avalancha de hielo y roca en la región de los Himalaya desencadenó una inundación devastadora que afectó comunidades, infraestructura y rutas comerciales en Nepal y China. Aunque el desastre se concentró en un corredor específico de ríos, sus consecuencias han planteado preguntas que van mucho más allá de las comunidades directamente afectadas.
Las impactantes imágenes del suceso ofrecen una representación aterradora de la fragilidad humana frente a un poderoso peligro geológico; un evento que, pese a ser varios órdenes de magnitud menor en cuanto a extensión geográfica y pérdida de vidas humanas, resulta posiblemente tan impactante como el tsunami del océano Índico de diciembre de 2004.

En una reunión en Bard College de una serie sobre eventos actuales, el hidrólogo glacial nepalés Tenzing Chogyal Sherpa, candidato doctoral en la Universidad de Utrecht y miembro fundador de la Cryosphere Society of Nepal, habló sobre las causas, consecuencias y posibles lecciones del desastre.

Sherpa explicó que el desastre comenzó con una avalancha de hielo y roca que descendió desde una zona de gran altitud. Al caer, el material fue recogiendo más hielo, rocas, tierra y sedimentos a medida que avanzaba, aumentando su volumen y capacidad destructiva. El resultado fue una enorme cantidad de agua, lodo y escombros que avanzó por los corredores de los ríos y afectó a varias comunidades. Entre las áreas afectadas se encuentran los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Gorkha, Dhading, Chitwan y Nawalparasi. Algunas comunidades quedaron gravemente destruidas. Syabrubesi, por ejemplo, sufrió daños extensos, mientras que otras áreas quedaron prácticamente arrasadas. Las Naciones Unidas estiman que unas 10,000 viviendas fueron arrasadas por las inundaciones.

El impacto humano también continúa siendo evidente un mes después del desastre. Según el informe más reciente de las Naciones Unidas sobre la emergencia, 1,453 personas habían muerto y otras 5,644 continuaban desaparecidas al 23 de septiembre. Un total de 13,795 personas habían sido rescatadas. En ese momento, 1,112 personas permanecían en 21 centros de desplazamiento.

Los desplazamientos comenzaron desde los primeros días de la inundación. Una evaluación de la Organización Internacional para las Migraciones realizada entre el 27 y el 31 de agosto encontró que 4,288 hogares habían sido afectados en 15 lugares de los distritos de Dhading, Nuwakot y Rasuwa, con 2,886 hogares desplazados. El impacto también ha afectado especialmente a los niños. Más de 500 niños se encontraban en refugios después de que sus padres murieran o fueran reportados como desaparecidos, según un reportaje de Al Jazeera publicado el 22 de septiembre.

El desastre también afectó puentes, carreteras y proyectos de energía hidroeléctrica, una parte importante de la economía y del sistema energético de Nepal. Sherpa explicó que vivir y construir a lo largo de los corredores de los ríos hace que las comunidades estén expuestas no solamente a inundaciones, sino a múltiples peligros que pueden ocurrir al mismo tiempo.

El impacto del evento continuó después de que las aguas bajaron. Sherpa señaló que se formaron nuevos lagos después de la inundación y que todavía existe preocupación por la posibilidad de nuevas avalanchas y movimientos de hielo y roca. El problema es particularmente grave para Nepal porque el país es montañoso y sin salida al mar. Las carreteras, puentes, comunidades y proyectos hidroeléctricos tienen pocas opciones de ubicación y con frecuencia se concentran cerca de los ríos. Cuando una de estas zonas queda destruida, reconstruirla no es tan simple como reemplazar lo que se perdió, sino que también obliga a preguntarse si deberían reconstruirse en el mismo lugar.

¿El desastre fue causado por el cambio climático?

Una de las preguntas principales del evento fue también una de las más difíciles de responder. Los científicos todavía no pueden afirmar con certeza que el cambio climático haya causado directamente el colapso específico del 26 de agosto. Sin embargo, el calentamiento de la región sí está cambiando las condiciones de los glaciares y del terreno. Las temperaturas más altas pueden aumentar el derretimiento de los glaciares y afectar el permafrost, el suelo que permanece congelado durante largos períodos de tiempo y que puede ayudar a mantener estables las laderas de las montañas. El Himalaya está cambiando y esos cambios pueden aumentar el riesgo de futuros desprendimientos, avalanchas e inundaciones glaciares. Sherpa señaló que Nepal continuará enfrentando riesgos de desastres naturales mientras el clima sigue cambiando.

La cuestión de la justicia climática

El gobierno de Nepal estima que el desastre causó aproximadamente $1.8 mil millones en daños directos y otros $883 millones en pérdidas. La evaluación oficial calcula que se necesitarán unos $4.78 mil millones para la reconstrucción. Para poner esta cantidad en contexto, el producto interno bruto (PIB) de Nepal fue de aproximadamente $45.49 mil millones en 2025, según el Banco Mundial. Eso significa que los $4.78 mil millones estimados para la reconstrucción equivalen a aproximadamente el 10.5% de toda la economía anual del país.

La situación económica del país también es importante para entender el impacto de una reconstrucción de esta magnitud. El Banco Mundial clasifica a Nepal como una economía de ingreso mediano bajo. Para el año fiscal 2026, esta categoría incluye países con un ingreso nacional bruto per cápita de entre $1,136 y $4,495. En Nepal, el Banco Mundial registra un ingreso nacional bruto per cápita de aproximadamente $1,470 en 2024. Además, el 20.3% de la población vivía por debajo de la línea nacional de pobreza según los datos más recientes disponibles, correspondientes a 2022. La tasa de pobreza medida con el umbral internacional de $3 diarios era de 2.44%.

Por eso, uno de los temas que surgió durante esta discusión fue la justicia climática. Además, Nepal contribuye relativamente poco a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero enfrenta algunos de los impactos de un clima que se está calentando. El gobierno de Nepal ha solicitado ayuda internacional para la recuperación. Durante la discusión también se habló del Fondo de Pérdidas y Daños de las Naciones Unidas, creado para ayudar a los países vulnerables a enfrentar pérdidas y daños asociados al cambio climático.

Reconstruir pensando en el próximo desastre

En lugar de simplemente reemplazar los puentes, carreteras y edificios destruidos, en el evento los expertos plantearon la necesidad de construir infraestructura más resistente y evitar volver a colocar comunidades en los mismos lugares de alto riesgo. Pero, reubicar una comunidad no es sencillo. Las personas tienen vínculos históricos y familiares con sus hogares y comunidades, mientras que trasladar poblaciones enteras puede ser costoso y difícil. Por eso, la reconstrucción requiere considerar tanto los riesgos naturales como las necesidades de las personas que viven en esas zonas.

También sería necesario mejorar los sistemas de monitoreo y alerta. Debido a que los ríos atraviesan fronteras, Sherpa destacó la importancia de compartir información entre Nepal, China e India y de desarrollar sistemas que puedan monitorear múltiples peligros al mismo tiempo. La meta no sería solamente reaccionar cuando ocurra una inundación, sino identificar los riesgos antes de que se conviertan en una emergencia.
 back to top

COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson

 

Comments

Sorry, there are no comments at this time.