Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
El alcohol lo destruye todo
El testimonio de un inmigrante
Por Cristina Ramírez
August 2026Pedro C. recuerda que hubo un momento en que el alcohol dejó de ser una forma de escapar de los problemas y comenzó a convertirse en el problema más grande de su vida. Hoy, después de haber perdido su libertad, sus herramientas de trabajo y momentos importantes junto a sus hijos, decidió contar su historia para advertir a otros: “Quería que la gente sepa por qué tomar alcohol no es bueno”.
Pedro nació en La Gloria, un pequeño caserío del municipio de San Luis Petén, Guatemala. Su madre murió cuando tenía apenas un año y medio. Aunque su padre seguía con vida, los problemas familiares hicieron imposible que ese lugar fuera un hogar. A los ocho años decidió irse y empezar a trabajar por su cuenta.
Aunque no tenía edad para trabajar, cuenta que su “patrón” en la ferretería era quien le pagaba la renta y también le enseñó a leer y escribir, pues Pedro nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. Según explicó en una entrevista en La Voz con Mariel Fiori en Radio Kingston en español. A pesar de las circunstancias marcadas por la necesidad, ese lugar lo vio crecer siete días a la semana hasta convertirse en un joven trabajador y sin vicios. A los 22 años, sin posibilidades de progresar y ante la creciente delincuencia en Guatemala, emigró a Estados Unidos para reunirse con un hermano que vivía en Kingston.
Cuando llegaron tiempos difíciles, encontró en el alcohol una forma de evadir sus problemas y escapar después de una jornada pesada en su trabajo en la construcción. Lo que comenzó con unas cervezas de fin de semana o probar el tequila, terminó convirtiéndose en una actividad recurrente en su vida: había adquirido un hábito. “Tomar por tristeza no es la solución”, dice hoy mientras intenta advertir a otros sobre los riesgos de normalizar el consumo.
Casos como el de Pedro son más comunes de lo que parecen. Según el Consejo Nacional sobre el Alcoholismo y la Droga Dependencia (National Council on Alcoholism and Drug Dependence, ncaddnational.org), 1 de cada 10 adultos en Estados Unidos enfrentan problemas relacionados con el alcohol, 7 millones de niños viven en hogares afectados por esta dependencia y además, una gran proporción de las hospitalizaciones está vinculada a las consecuencias de su consumo.
Pronto aparecieron los efectos, Pedro empezó a acumular infracciones de tránsito por conducir en estado de ebriedad o intoxicado conocidas como DWI y cargos por delitos menores. La última vez que bebió, compró un paquete de 18 latas de cerveza para compartir con un amigo, aunque terminó consumiendo casi todas. Lo siguiente que recuerda es despertar rodeado de policías en Kingston. Había quedado desmayado intoxicado dentro de su vehículo mal parqueado y con la llave metida en el contacto. Ese día cambió su vida.
La Ley de Vehículos y Tráfico de New York clasifica las infracciones según el nivel de alcohol en sangre y especifica las sanciones por conducir bajo los efectos del alcohol, que aumentan considerablemente cuando existen reincidencias. Las oportunidades de Pedro se habían acabado, pues él ya había visitado la corte por sanciones anteriores, pagado multas, prestado servicio comunitario y estaba en periodo de prueba.
El alcohol le había ganado la batalla, estaba ahora enfrentando un cargo por un delito grave, también conocido como felonía, y a pesar de sus esfuerzos por defenderse, una sentencia lo declaró culpable y lo envió a una prisión federal durante 22 meses. “La prisión federal no es como la estatal, es donde están los criminales peligrosos”, aclara Coc.
Por causa de su tiempo en prisión, Pedro perdió $7.000 en herramientas de construcción con las que se ganaba el sustento. Estas desaparecieron del departamento que alquilaba apenas unos días después de que iniciara su sentencia, en hechos que aún continúan sin resolverse. Pero lo que más le duele es el tiempo que pasó lejos de sus hijos. Durante esos casi dos años tuvo que separarse de su hija, que entonces tenía apenas cuatro años, y de su hijo adolescente. Aunque siempre procuró mantenerse en contacto con ellos, no puede evitar la tristeza al recordar ese periodo. “Mi hija especialmente estuvo sufriendo bastante y siempre me preguntaba cuándo iba a regresar”, recuerda Pedro.
La ausencia también tuvo consecuencias en la vida de su hijo mayor. Mientras Pedro estaba en prisión, el joven abandonó la escuela y no llegó a graduarse de la high school. Aunque aún existen alternativas para obtener el diploma de escuela secundaria, Pedro lamenta que su hijo haya perdido la motivación para retomarlo. Aquí otro de los costos invisibles del encarcelamiento: las oportunidades educativas y los momentos familiares que ya no pueden recuperar.
Aunque trató de mantenerse alejado de los problemas en la prisión, incluso obteniendo permisos para salir a trabajar por su buen comportamiento, sintió que la cárcel fue todo un infierno. Comenta que la comida daba asco y era todos los días igual, “como si fuera vómito de perro”. También describe la zozobra de vivir entre criminales convictos cuya adicción los mantiene en la ilegalidad incluso estando tras las rejas, intimidando, robando y haciendo daño a otros reclusos.
Ahora con su permiso de trabajo pudo reconstruir su vida junto a sus hijos. Pero no todos tienen la misma suerte, “muchas veces de la cárcel salen directamente deportados y pierden a su familia”, advierte a las personas con estatus migratorio vulnerable.
Hoy Pedro está libre de la cárcel y también del alcohol. Dice que aprendió que “entre más tomas, más vienen los problemas” y anima a quienes atraviesan momentos difíciles a buscar otras alternativas: hacer ejercicio, caminar, visitar a la familia, asistir a la iglesia o aprender algo nuevo.
RECURSOS
La OMS, Organización Mundial de la Salud, señala que “El alcohol y las bebidas alcohólicas contienen etanol, que es una sustancia psicoactiva y tóxica cuyas propiedades pueden producir dependencia”. Como en el caso de Pedro, sabemos que el consumo excesivo de alcohol provoca todo tipo de problemas. La OMS menciona que el alcohol está entre las causas de más de 200 enfermedades “como enfermedades hepáticas, enfermedades cardiacas y distintos tipos de cáncer, así como trastornos de salud mental y del comportamiento, como la depresión, la ansiedad” y otros trastornos.
Si usted o alguien que conoce está luchando con el consumo de alcohol, recuerde que hay apoyo. Alcohólicos Anónimos es una comunidad de personas que se reúnen para resolver su problema con la bebida. Asistir a reuniones de A.A. no cuesta nada. No hay ningún requisito de edad o nivel de educación para participar. Cualquiera que quiera hacer algo para resolver su problema con la bebida puede hacerse miembro. Anónimos ofrece reuniones gratuitas y confidenciales, muchas de ellas en español, en todo el Valle del Hudson.
Puede encontrar el grupo más cercano en el buscador oficial de AA: aa.org/es, o a través de los Inter grupos de cada condado: nyintergroup.org/meetings, nenyaa.org/meetings, orangenyaa.org/meetings, y sullivannyaa.org/meetings. Aquí algunas de las opciones:
Condado de Albany/Online
Ateos y agnósticos
Domingo, lunes, miércoles y viernes 8:00 p.m. y sábado 12:00 p.m.
Un Día a La Vez
Iglesia Walls Temple A.M.E.
27 Delaware St, Albany, NY 12202
Sábados al mediodía
Condado de Orange
El Nuevo Amanecer
471 Broadway, Newburgh, NY
Lunes a miércoles, viernes y domingo 6:00 p.m. Sábado 8:00 p.m.
Esperanza de vida
475 Broadway, Newburgh, NY
Miércoles y viernes 8:00 p.m.
Sábado 9:00 a.m.
La Oportunidad
345 Ann Street, Newburgh, NY
Lunes a sábado 7:00 p.m.; domingo 10:00 p.m.
Tres Legados
77 Monhagen Ave, Middletown, NY
Lunes a viernes 7:30 p.m.
Sábados y domingos 6:00 p.m.
Una luz en Warwick
19 Glenmere Ave, Florida, NY
Miércoles 7:00 p.m. y domingo 6:00 p.m.
Condados de Putnam y Dutchess
Grupo Esperanza
72 Main St, Brewster, NY
Lunes, miércoles, viernes y sábado 7:00 p.m.
Condado de Sullivan
Grupo Puerta de Salvación
15 St John St, Monticello, NY
Martes, miércoles y viernes 8:00 p.m.
Condado de Ulster
Grupo Nuestra Solución
Iglesia Episcopal Holy Cross/Santa Cruz
30 Pine Grove Ave, Kingston, NY
Jueves 6:30pm
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COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson
Aunque no tenía edad para trabajar, cuenta que su “patrón” en la ferretería era quien le pagaba la renta y también le enseñó a leer y escribir, pues Pedro nunca tuvo la oportunidad de ir a la escuela. Según explicó en una entrevista en La Voz con Mariel Fiori en Radio Kingston en español. A pesar de las circunstancias marcadas por la necesidad, ese lugar lo vio crecer siete días a la semana hasta convertirse en un joven trabajador y sin vicios. A los 22 años, sin posibilidades de progresar y ante la creciente delincuencia en Guatemala, emigró a Estados Unidos para reunirse con un hermano que vivía en Kingston.
Cuando llegaron tiempos difíciles, encontró en el alcohol una forma de evadir sus problemas y escapar después de una jornada pesada en su trabajo en la construcción. Lo que comenzó con unas cervezas de fin de semana o probar el tequila, terminó convirtiéndose en una actividad recurrente en su vida: había adquirido un hábito. “Tomar por tristeza no es la solución”, dice hoy mientras intenta advertir a otros sobre los riesgos de normalizar el consumo.
Casos como el de Pedro son más comunes de lo que parecen. Según el Consejo Nacional sobre el Alcoholismo y la Droga Dependencia (National Council on Alcoholism and Drug Dependence, ncaddnational.org), 1 de cada 10 adultos en Estados Unidos enfrentan problemas relacionados con el alcohol, 7 millones de niños viven en hogares afectados por esta dependencia y además, una gran proporción de las hospitalizaciones está vinculada a las consecuencias de su consumo.
Pronto aparecieron los efectos, Pedro empezó a acumular infracciones de tránsito por conducir en estado de ebriedad o intoxicado conocidas como DWI y cargos por delitos menores. La última vez que bebió, compró un paquete de 18 latas de cerveza para compartir con un amigo, aunque terminó consumiendo casi todas. Lo siguiente que recuerda es despertar rodeado de policías en Kingston. Había quedado desmayado intoxicado dentro de su vehículo mal parqueado y con la llave metida en el contacto. Ese día cambió su vida.
La Ley de Vehículos y Tráfico de New York clasifica las infracciones según el nivel de alcohol en sangre y especifica las sanciones por conducir bajo los efectos del alcohol, que aumentan considerablemente cuando existen reincidencias. Las oportunidades de Pedro se habían acabado, pues él ya había visitado la corte por sanciones anteriores, pagado multas, prestado servicio comunitario y estaba en periodo de prueba.
El alcohol le había ganado la batalla, estaba ahora enfrentando un cargo por un delito grave, también conocido como felonía, y a pesar de sus esfuerzos por defenderse, una sentencia lo declaró culpable y lo envió a una prisión federal durante 22 meses. “La prisión federal no es como la estatal, es donde están los criminales peligrosos”, aclara Coc.
Por causa de su tiempo en prisión, Pedro perdió $7.000 en herramientas de construcción con las que se ganaba el sustento. Estas desaparecieron del departamento que alquilaba apenas unos días después de que iniciara su sentencia, en hechos que aún continúan sin resolverse. Pero lo que más le duele es el tiempo que pasó lejos de sus hijos. Durante esos casi dos años tuvo que separarse de su hija, que entonces tenía apenas cuatro años, y de su hijo adolescente. Aunque siempre procuró mantenerse en contacto con ellos, no puede evitar la tristeza al recordar ese periodo. “Mi hija especialmente estuvo sufriendo bastante y siempre me preguntaba cuándo iba a regresar”, recuerda Pedro.
La ausencia también tuvo consecuencias en la vida de su hijo mayor. Mientras Pedro estaba en prisión, el joven abandonó la escuela y no llegó a graduarse de la high school. Aunque aún existen alternativas para obtener el diploma de escuela secundaria, Pedro lamenta que su hijo haya perdido la motivación para retomarlo. Aquí otro de los costos invisibles del encarcelamiento: las oportunidades educativas y los momentos familiares que ya no pueden recuperar.
Aunque trató de mantenerse alejado de los problemas en la prisión, incluso obteniendo permisos para salir a trabajar por su buen comportamiento, sintió que la cárcel fue todo un infierno. Comenta que la comida daba asco y era todos los días igual, “como si fuera vómito de perro”. También describe la zozobra de vivir entre criminales convictos cuya adicción los mantiene en la ilegalidad incluso estando tras las rejas, intimidando, robando y haciendo daño a otros reclusos.
Ahora con su permiso de trabajo pudo reconstruir su vida junto a sus hijos. Pero no todos tienen la misma suerte, “muchas veces de la cárcel salen directamente deportados y pierden a su familia”, advierte a las personas con estatus migratorio vulnerable.
Hoy Pedro está libre de la cárcel y también del alcohol. Dice que aprendió que “entre más tomas, más vienen los problemas” y anima a quienes atraviesan momentos difíciles a buscar otras alternativas: hacer ejercicio, caminar, visitar a la familia, asistir a la iglesia o aprender algo nuevo.
RECURSOS
La OMS, Organización Mundial de la Salud, señala que “El alcohol y las bebidas alcohólicas contienen etanol, que es una sustancia psicoactiva y tóxica cuyas propiedades pueden producir dependencia”. Como en el caso de Pedro, sabemos que el consumo excesivo de alcohol provoca todo tipo de problemas. La OMS menciona que el alcohol está entre las causas de más de 200 enfermedades “como enfermedades hepáticas, enfermedades cardiacas y distintos tipos de cáncer, así como trastornos de salud mental y del comportamiento, como la depresión, la ansiedad” y otros trastornos.
Si usted o alguien que conoce está luchando con el consumo de alcohol, recuerde que hay apoyo. Alcohólicos Anónimos es una comunidad de personas que se reúnen para resolver su problema con la bebida. Asistir a reuniones de A.A. no cuesta nada. No hay ningún requisito de edad o nivel de educación para participar. Cualquiera que quiera hacer algo para resolver su problema con la bebida puede hacerse miembro. Anónimos ofrece reuniones gratuitas y confidenciales, muchas de ellas en español, en todo el Valle del Hudson.
Puede encontrar el grupo más cercano en el buscador oficial de AA: aa.org/es, o a través de los Inter grupos de cada condado: nyintergroup.org/meetings, nenyaa.org/meetings, orangenyaa.org/meetings, y sullivannyaa.org/meetings. Aquí algunas de las opciones:
Condado de Albany/Online
Ateos y agnósticos
Domingo, lunes, miércoles y viernes 8:00 p.m. y sábado 12:00 p.m.
Un Día a La Vez
Iglesia Walls Temple A.M.E.
27 Delaware St, Albany, NY 12202
Sábados al mediodía
Condado de Orange
El Nuevo Amanecer
471 Broadway, Newburgh, NY
Lunes a miércoles, viernes y domingo 6:00 p.m. Sábado 8:00 p.m.
Esperanza de vida
475 Broadway, Newburgh, NY
Miércoles y viernes 8:00 p.m.
Sábado 9:00 a.m.
La Oportunidad
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Lunes a sábado 7:00 p.m.; domingo 10:00 p.m.
Tres Legados
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Lunes a viernes 7:30 p.m.
Sábados y domingos 6:00 p.m.
Una luz en Warwick
19 Glenmere Ave, Florida, NY
Miércoles 7:00 p.m. y domingo 6:00 p.m.
Condados de Putnam y Dutchess
Grupo Esperanza
72 Main St, Brewster, NY
Lunes, miércoles, viernes y sábado 7:00 p.m.
Condado de Sullivan
Grupo Puerta de Salvación
15 St John St, Monticello, NY
Martes, miércoles y viernes 8:00 p.m.
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