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Esa otra mitad del cielo: estrategias feministas en el arte mexicano

Por Viviana Ramos-Myatt
March 2026
Reciente, una exhibición en el Museo Hessel del CCS en Bard enseñaba cómo las artistas feministas mexicanas lucharon en contra del machismo con el uso del arte, la comedia y el trabajo en colectivo donde los hombres fueron invitados a habitar el cuerpo de la mujer.
 
La exhibición Esa otra mitad del cielo: Feminist Strategies in Post-1968 Mexican Art, presentada en el Museo de Arte Bard Hessel, reunió obras del colectivo Polvo de Gallina Negra, que utiliza el humor, la sátira y la actuación como herramientas políticas. Entre las obras, destaca una pieza: un conductor de televisión es invitado a ponerse una panza de embarazo falsa y experimentar lo que implica habitar un cuerpo histórica y socialmente asociado a la mujer.

Esta obra de arte de la vida real fue creada por el colectivo feminista mexicano Polvo de Gallina Negra, fundado en los años ochenta por las artistas Mónica Mayer y Maris Bustamante. Su objetivo era claro: cuestionar el machismo desde el absurdo y con medios artísticos, obligando al público a colocarse literalmente “del otro lado”.

En el video presentado en la exposición, las artistas de Polvo de Gallina Negra le piden al presentador Guillermo Ochoa que se ponga una barriga de embarazo falsa. Al principio, usa bromas y burlas para disimular su incomodidad y atraer la atención del público. Sin embargo, a medida que avanza la entrevista, su actitud cambia. Pregunta al grupo si lo que está ocurriendo se supone que es una obra de arte. Le muestran cómo el cuerpo masculino, acostumbrado a observar la maternidad desde fuera, ahora tiene que participar de ella desde dentro. En un momento dado, empieza a quejarse de que no quiere hacer nada en su actual estado de embarazo y le dicen: “Entonces se ve que empiezas a comprender desde el otro lado cómo están las cosas... Estás entrando a nuestro mundo.”

En entrevista con La Voz, la artista Mónica Mayer explicó que esta intervención solo fue posible porque Ochoa aceptó participar plenamente del juego. “Fue con un conductor como él, dispuesto a jugar, que se pudo hacer.” El programa tuvo una enorme difusión: se transmitió en millones de hogares y convirtió una acción feminista en conversación pública. Pero el impacto no terminó ese día. Mayer compartió que, durante un año entero, Ochoa fue burlado por haberse puesto la panza. Como ejemplo, nueve meses después, alguien de la audiencia le preguntó a Guillermo Ochoa si había tenido una niña o un niño. Ese gesto, aparentemente trivial, marcó un cambio profundo. Años más tarde, el propio Ochoa reconoció la acción como una obra de arte, que en su momento no había podido entender, pero años después pudo comprender qué fue lo que las artistas intentaban hacer.

Esta inversión de roles conecta directamente con acciones contemporáneas como “Walk a Mile in Her Shoes”, un evento internacional de recaudación de fondos en el que hombres caminan una milla usando tacones altos para visibilizar la violencia de género y las desigualdades que enfrentan las mujeres. En ambos casos, el mensaje es similar: la empatía no surge solo del discurso, sino del cuerpo. Para comprender, hay que sentir.

Polvo de Gallina Negra entendió esto décadas antes. Al invitar a hombres a “convertirse” simbólicamente en mujeres, las artistas no buscaban ridiculizar, sino evidenciar lo arbitrarios y desiguales que son los mandatos de género. El humor funciona aquí como estrategia feminista para desarmar defensas, exponer contradicciones y abrir espacio para la reflexión.

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