Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Melanie González
La fotógrafa Melanie González: dibujando con la luz
Por Camilo Rojas
November 2026 Nacida y criada en la ciudad de Nueva York, de ascendencia puertorriqueña y dominicana, Melanie González es una artista visual que trabaja con fotografía, arte multimedia, textiles y arte comunitario. Obtuvo una licenciatura en fotografía con una especialización secundaria en italiano en el City College of New York. Ha recibido becas de investigación de En Foco, del Bronx Council on the Arts y del Women’s Studio Workshop en Rosendale. Trabajó como técnica de fotografía en Cooper Union y ha dedicado más de 18 años a la fotografía.
¿Cómo empezó tu carrera en el arte?
Empecé muy joven a hacer arte. De niña, dibujaba y hacía esculturas. Tocaba el piano y he hecho teatro desde los 10 años, donde asistí a una escuela de arte y en el liceo, ambas en artes escénicas, estudié actuación. Al final de la escuela secundaria me interesó la cámara; es su forma cámara, su tecnología, lo que me interesa. Y así puedo hacer los dibujos perfectamente; no hay errores. Hay experimentación y muchas sorpresas que no sabía que saldrían así con mi cámara. La combinación de mi interés por la naturaleza y la humanidad y el uso de la tecnología, como la cámara, es por lo que estudié y practico la fotografía.
¿Qué más te llevó a pasar del teatro a la fotografía?
Una razón importante es lo personal. Todas las audiciones de actuación, ese mundo no me gustaba. Yo no quería que otros determinaran mi arte. Entonces con la cámara, yo soy el director. Digo: ‘Esta imagen es bonita; la voy a tomar’. Y las voces femeninas detrás de la cámara son muy pocas, pequeñas en comparación con las masculinas. Esa voz femenina que yo digo que tengo detrás de la cámara entonces me gustaba llenar ese asiento.
¿Qué es para ti la fotografía?
La fotografía es mi fundación; es por lo que estoy viva. Como el artista tiene su brocha de pintura, yo tengo mi cámara. Uso la cámara como una forma de dibujar el mundo: una manera de escoger lo que está pasando en el momento y que me parezca bello o interesante. Nunca puedo ver de otra forma que dibujar con luz.
¿Haces fotografía documental en la calle o en el estudio?
Son paisajes arquitectónicos; muchos de los edificios se están cayendo o son históricos, y trabajo con imágenes superpuestas o de doble exposición. No sé cómo va a salir la imagen porque tomo una foto, regreso el rollo y la saco otra vez con otro objeto o en un paisaje urbano. Uno de mis proyectos favoritos es Rock and Shadow (Piedra y Sombra), sobre paisajes arquitectónicos. Empecé en la ciudad haciendo mucha fotografía de estudio. Estuve recreando historias, a veces históricas, a veces bíblicas, como en mi serie Santos de Descuento, que son imágenes de santos, como si fueran de Nueva York hoy, con gente del Caribe, de Latinoamérica y afroamericana. Y tengo otra colección de imágenes de estilo de vida. Gente en Fordham Road, en el Bronx, o en Kingston. Me encantan la naturaleza y la arquitectura, dos temas que llenan mi fotografía actualmente.
Estás trabajando con película de forma análoga. ¿Por qué usas la doble exposición?
En mi tiempo de cineasta (hice videoclips; trabajé en películas como editora, directora de fotografía, asistente de fotografía, directora de arte y actriz) hace más de 10 años, yo usaba mucho lo digital, pero personalmente, mi práctica artística es análoga. Ese proceso es parte del arte. Elegir el rollo, elegir la cámara, elegir el sitio, elegir la luz, elegir la herramienta y revelar el rollo, escanearlo. Imprimir los pasos para que yo me desarrolle como artista y cada paso tiene sus procedimientos.
Me gustan la película y los rollos, y uso el 35 mm, el 120 mm; he usado el formato largo 4x5. Algunas veces uso película vencida; eso es otro nivel de experimentación y no sé cómo va a salir. En ocasiones sale una pintura muy interesante. Entonces estoy utilizando esa magia de no saber cómo va a salir en la doble exposición. Y espero, que el modo de un momento, del ambiente que sale en la foto es como que yo me siento, es “wow”. Este edificio, que está cayéndose o muy histórico, muy viejo, pero las plantas y los árboles y las flores que salen encima son parte de la realidad de ese sitio. La naturaleza siempre va a sobrevivir, y los edificios son la marca de la humanidad que contribuye a la naturaleza.
Por ejemplo, la foto del Faro de Arecibo, en Puerto Rico, muestra el faro construido por los españoles en 1898. Ese fue el año en que los Estados Unidos convirtieron Puerto Rico en territorio estadounidense. Es el último edificio que España construyó allí. Pero yo, como visitante y descendiente de esa isla, tomé fotos y regresé la película, y saqué fotos de las matas que están ahí; eso no cambia. Eso crece y crece, y ahí están los cactus y las matas a la sombra, para mostrar el cambio, la total contraposición.
¿Podría decirse que estás influenciada por el realismo mágico, lo que Carpentier llamaba “lo real maravilloso”?
Sí, estoy construyendo un ambiente que no existe, porque no se pueden ver todas esas cosas a la vez. Pero eso es casi un documental, aunque comprimido.
¿Crees que tu fotografía podría considerarse política?
Siempre. Puedo tomar fotos de un vaso, de una hoja, de un carro, y siempre va a ser política porque la mujer detrás de la cámara soy yo. Siendo mujer, latina, de donde sea, va a ser política, sin importar el tema. Eso lo he encontrado a lo largo de mi carrera como artista. Y es que la fotografía es una industria llena de hombres. No es muy común que el éxito llegue y que las mujeres tengan tiempo para seguir en ese camino; y yo no saco fotos del sufrimiento. Esa decisión es política porque veo que muchos sitios son solo fotos de periodistas, pero todo es terror, horror, cosas horribles. Y usando esta herramienta, la cámara, para sacar fotos que son bonitas, que son interesantes, bellas, cómicas, no es política, porque, como que de artista o de mujer de color, siempre el ángulo que quieren es como que eso no está permitido.
¿Tu fotografía refleja tus orígenes o es más neoyorquina porque te has desarrollado en Nueva York y tiene una forma más neoyorquina que caribeña?
Yo soy de aquí, de Nueva York, y la historia siempre empieza aquí. No puedo decir que soy de allá. Y ellos te dicen muy rápido: ‘Tú eres americana’. Qué se va a hacer. Si yo me crie aquí, mi punto de vista es desde aquí.
¿Prefieres el blanco y negro o el color?
Me encanta el blanco y negro. Eso es para mí la fotografía: es una manera de andar por la calle, de tomar fotos, de decir cómo sacar fotos en sus diferentes aspectos. Tengo muchas imágenes a color; la película a color es una de las cosas más bellas y su calidad es hermosa. Uso ambas.
¿Qué te atrajo a venir al Hudson Valley en lugar de la energía de la ciudad de Nueva York?
Hay energía y muchas oportunidades en la ciudad, pero no hay oportunidades de árboles, naturaleza, animales, paz, luz y claridad como aquí en el Valle de Hudson, y eso me encantó. Yo digo que vine por los pajaritos y me quedé por los árboles; a mí me encantó la escena, como en el Minnewaska State Park. Siempre anhelaba eso. Y es cómico para mí porque, de donde vienen mis abuelos, en una escena así, al aire libre. En una generación mis padres nos criaron en la ciudad, y esa vida nunca me gustó. A mí siempre me ha gustado algo más abierto. No estamos tan lejos como pensamos en los mapas. Tengo muchas fotos del Valle de Hudson, de los pájaros en doble exposición, así como de mis fotos del Caribe, de California, de la República Dominicana y de Italia. Tengo un vídeo en mi canal de YouTube en el que hablo de las 30 piezas de esa obra.
¿Qué planes futuros tienes?
Ahora estoy categorizando mi archivo de impresiones y lo tengo en eBay. Entonces lo estoy filmando y es un proyecto digital, pero todavía son piezas originales de mi estudio, Melanie González Art (suzannaproductions.com/melanie-gonzalez-art). Tengo fotos del Bronx, de modelos en el parque de Nueva York, de Rosendale y de Cuba, y muchas piezas así en mi eBay que se llama The Colibri Sings. Quiero hacer un libro que me tomará tiempo: una enciclopedia de mi fotografía. De la A a la Z.
COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson
Empecé muy joven a hacer arte. De niña, dibujaba y hacía esculturas. Tocaba el piano y he hecho teatro desde los 10 años, donde asistí a una escuela de arte y en el liceo, ambas en artes escénicas, estudié actuación. Al final de la escuela secundaria me interesó la cámara; es su forma cámara, su tecnología, lo que me interesa. Y así puedo hacer los dibujos perfectamente; no hay errores. Hay experimentación y muchas sorpresas que no sabía que saldrían así con mi cámara. La combinación de mi interés por la naturaleza y la humanidad y el uso de la tecnología, como la cámara, es por lo que estudié y practico la fotografía.
¿Qué más te llevó a pasar del teatro a la fotografía?
Una razón importante es lo personal. Todas las audiciones de actuación, ese mundo no me gustaba. Yo no quería que otros determinaran mi arte. Entonces con la cámara, yo soy el director. Digo: ‘Esta imagen es bonita; la voy a tomar’. Y las voces femeninas detrás de la cámara son muy pocas, pequeñas en comparación con las masculinas. Esa voz femenina que yo digo que tengo detrás de la cámara entonces me gustaba llenar ese asiento.
¿Qué es para ti la fotografía?
La fotografía es mi fundación; es por lo que estoy viva. Como el artista tiene su brocha de pintura, yo tengo mi cámara. Uso la cámara como una forma de dibujar el mundo: una manera de escoger lo que está pasando en el momento y que me parezca bello o interesante. Nunca puedo ver de otra forma que dibujar con luz.
¿Haces fotografía documental en la calle o en el estudio?
Son paisajes arquitectónicos; muchos de los edificios se están cayendo o son históricos, y trabajo con imágenes superpuestas o de doble exposición. No sé cómo va a salir la imagen porque tomo una foto, regreso el rollo y la saco otra vez con otro objeto o en un paisaje urbano. Uno de mis proyectos favoritos es Rock and Shadow (Piedra y Sombra), sobre paisajes arquitectónicos. Empecé en la ciudad haciendo mucha fotografía de estudio. Estuve recreando historias, a veces históricas, a veces bíblicas, como en mi serie Santos de Descuento, que son imágenes de santos, como si fueran de Nueva York hoy, con gente del Caribe, de Latinoamérica y afroamericana. Y tengo otra colección de imágenes de estilo de vida. Gente en Fordham Road, en el Bronx, o en Kingston. Me encantan la naturaleza y la arquitectura, dos temas que llenan mi fotografía actualmente.
Estás trabajando con película de forma análoga. ¿Por qué usas la doble exposición?
En mi tiempo de cineasta (hice videoclips; trabajé en películas como editora, directora de fotografía, asistente de fotografía, directora de arte y actriz) hace más de 10 años, yo usaba mucho lo digital, pero personalmente, mi práctica artística es análoga. Ese proceso es parte del arte. Elegir el rollo, elegir la cámara, elegir el sitio, elegir la luz, elegir la herramienta y revelar el rollo, escanearlo. Imprimir los pasos para que yo me desarrolle como artista y cada paso tiene sus procedimientos.
Me gustan la película y los rollos, y uso el 35 mm, el 120 mm; he usado el formato largo 4x5. Algunas veces uso película vencida; eso es otro nivel de experimentación y no sé cómo va a salir. En ocasiones sale una pintura muy interesante. Entonces estoy utilizando esa magia de no saber cómo va a salir en la doble exposición. Y espero, que el modo de un momento, del ambiente que sale en la foto es como que yo me siento, es “wow”. Este edificio, que está cayéndose o muy histórico, muy viejo, pero las plantas y los árboles y las flores que salen encima son parte de la realidad de ese sitio. La naturaleza siempre va a sobrevivir, y los edificios son la marca de la humanidad que contribuye a la naturaleza.
Por ejemplo, la foto del Faro de Arecibo, en Puerto Rico, muestra el faro construido por los españoles en 1898. Ese fue el año en que los Estados Unidos convirtieron Puerto Rico en territorio estadounidense. Es el último edificio que España construyó allí. Pero yo, como visitante y descendiente de esa isla, tomé fotos y regresé la película, y saqué fotos de las matas que están ahí; eso no cambia. Eso crece y crece, y ahí están los cactus y las matas a la sombra, para mostrar el cambio, la total contraposición.
¿Podría decirse que estás influenciada por el realismo mágico, lo que Carpentier llamaba “lo real maravilloso”?
Sí, estoy construyendo un ambiente que no existe, porque no se pueden ver todas esas cosas a la vez. Pero eso es casi un documental, aunque comprimido.
¿Crees que tu fotografía podría considerarse política?
Siempre. Puedo tomar fotos de un vaso, de una hoja, de un carro, y siempre va a ser política porque la mujer detrás de la cámara soy yo. Siendo mujer, latina, de donde sea, va a ser política, sin importar el tema. Eso lo he encontrado a lo largo de mi carrera como artista. Y es que la fotografía es una industria llena de hombres. No es muy común que el éxito llegue y que las mujeres tengan tiempo para seguir en ese camino; y yo no saco fotos del sufrimiento. Esa decisión es política porque veo que muchos sitios son solo fotos de periodistas, pero todo es terror, horror, cosas horribles. Y usando esta herramienta, la cámara, para sacar fotos que son bonitas, que son interesantes, bellas, cómicas, no es política, porque, como que de artista o de mujer de color, siempre el ángulo que quieren es como que eso no está permitido.
¿Tu fotografía refleja tus orígenes o es más neoyorquina porque te has desarrollado en Nueva York y tiene una forma más neoyorquina que caribeña?
Yo soy de aquí, de Nueva York, y la historia siempre empieza aquí. No puedo decir que soy de allá. Y ellos te dicen muy rápido: ‘Tú eres americana’. Qué se va a hacer. Si yo me crie aquí, mi punto de vista es desde aquí.
¿Prefieres el blanco y negro o el color?
Me encanta el blanco y negro. Eso es para mí la fotografía: es una manera de andar por la calle, de tomar fotos, de decir cómo sacar fotos en sus diferentes aspectos. Tengo muchas imágenes a color; la película a color es una de las cosas más bellas y su calidad es hermosa. Uso ambas.
¿Qué te atrajo a venir al Hudson Valley en lugar de la energía de la ciudad de Nueva York?
Hay energía y muchas oportunidades en la ciudad, pero no hay oportunidades de árboles, naturaleza, animales, paz, luz y claridad como aquí en el Valle de Hudson, y eso me encantó. Yo digo que vine por los pajaritos y me quedé por los árboles; a mí me encantó la escena, como en el Minnewaska State Park. Siempre anhelaba eso. Y es cómico para mí porque, de donde vienen mis abuelos, en una escena así, al aire libre. En una generación mis padres nos criaron en la ciudad, y esa vida nunca me gustó. A mí siempre me ha gustado algo más abierto. No estamos tan lejos como pensamos en los mapas. Tengo muchas fotos del Valle de Hudson, de los pájaros en doble exposición, así como de mis fotos del Caribe, de California, de la República Dominicana y de Italia. Tengo un vídeo en mi canal de YouTube en el que hablo de las 30 piezas de esa obra.
¿Qué planes futuros tienes?
Ahora estoy categorizando mi archivo de impresiones y lo tengo en eBay. Entonces lo estoy filmando y es un proyecto digital, pero todavía son piezas originales de mi estudio, Melanie González Art (suzannaproductions.com/melanie-gonzalez-art). Tengo fotos del Bronx, de modelos en el parque de Nueva York, de Rosendale y de Cuba, y muchas piezas así en mi eBay que se llama The Colibri Sings. Quiero hacer un libro que me tomará tiempo: una enciclopedia de mi fotografía. De la A a la Z.
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