Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Alessandra González: Cantar con el corazón en la mano y las venas llenas de música
Por Camilo Rojas
April 2026 Nacida en Nueva York, de familia humilde puertorriqueña, y criada en Puerto Rico, Alessandra González, estudió opera y teatro en la Universidad de Puerto Rico, aunque sin terminar. Regresó a la Gran Manzana a los 20 años y hoy es vocalista, bailarina, compositora y colaboradora de artistas regionales. Llegó al Valle del Hudson escapando de una relación violenta, y la ciudad de Kingston la ha recibido con los brazos abiertos. Divide su vida entre ayudar a las familias menos afortunadas y su pasión por la música. Es cofundadora de LOUD, Latin Outreach Unity and Development.
Háblanos de tus comienzos.
Nací en la ciudad de Nueva York. Mi madre es de Puerto Rico. Mi mamá estaba tratando de encontrar una vida mejor. Tener más flexibilidad, de acuerdo con su formación y su posición en su familia. Se las tuvo que bregar como todos. Fue un momento en el que había mucha confusión en el pueblo, mucho dolor, mucha cancelación de nuestra cultura, persecución. Pero mis abuelos estaban empezando a enfermar y vivían en Puerto Rico, y así es como regresó a Puerto Rico; yo tendría como 4 años. La vida en Puerto Rico es distinta de lo que muchos pintan. Es una vida muy difícil para encontrar trabajo, pero a la vez es una vida muy solidaria, un pueblo muy unido, y pues la música predomina. Desde pequeña siempre me fascinó la música y por eso me inspiró a educarme en música. Mi papá tocaba conga, mi tía cantaba y, aunque yo no estaba conectado con ellos, tenía la música en mis venas.
¿Qué te hizo regresar a Nueva York?
Fue un momento confuso en mi vida y en mi rebeldía. En Puerto Rico la vida no es fácil. En esos tiempos era muy difícil encontrar un lugar donde vivir. Lo dejé todo para buscar trabajo en Nueva York y tener un poquito más de estabilidad. Me dediqué a mi hijo y tuve un receso en la música hasta que, al verme cantar en casa, mi hijo me dijo: “Mami, pero ¿por qué a ti no te pagan para cantar?” En ese instante me hizo pensar que yo había abandonado mi sueño; yo no puedo enseñarle a mi hijo a abandonar el suyo, y aunque no tenía recursos, estaba básicamente fuera de la industria musical. Decidí tratar y aquí estamos.
¿Cuándo llegas al Valle del Hudson?
Empecé en la ciudad durante unos meses y después me mudé al condado de Westchester. En 2013 me mudé a Kingston por una situación de violencia doméstica. Pero tuve suerte: reubicándome en Kingston, encontré que es una comunidad muy acogedora y me ayudó a creer en mí; fue el ambiente perfecto para curar esa herida, pues acogió mi arte y mi valentía y el coraje que se necesita para estar en la tarima. Estoy muy agradecida por ello.
¿Qué es para ti ser puertorriqueña en Kingston?
Te puedo admitir que en esta cultura soy como un pez fuera del agua. Para mí, crear música es crear ese oxígeno, esa agua. Ser puertorriqueña es ser auténtica, por tu cultura, tus hábitos, tu manera de hablar y de celebrar. La importancia de ser puertorriqueño es vivir esa cultura en ti, fuera de la isla, aunque tú no puedas vivirla. Y como cantante, es cómo puedo expresar esa cultura y crear esa agua para poder vivir. Yo creo que cada puertorriqueño tiene su talento y esa es su agua para sostenerse en cualquier parte del mundo.
¿Qué tipo de música te interesa y quieres compartir con otros?
Soy vocalista. Canto todo tipo de música en inglés y en español. He cantado en todo tipo de géneros y gran parte de mi entrenamiento fue en ópera. Soy fanática del rock alternativo y de una artista de balada boricua llamada Ednita Nazario. Ahora mismo, al incorporar un género más urbano, estoy colaborando con Daniel Villegas, que inicialmente es poeta de hip hop, reggaetón y afrobeat. Estoy explorando un género latino para honrar distintos ritmos. También es una fusión de afrobeat con toques de reggaetón.
¿Tu sueño inicial era ser cantante de ópera?
Para mí era el arte de poder cantar. La ópera me ayudó a tener un buen conocimiento de lo que mi voz es capaz, y en ese momento era el único estudio vocal al que podía acceder. Mi experiencia de ópera me ayudó en muchos aspectos, pero siempre me fascinó aprender la ópera y aprender lo que los vocalistas hacían. Estar en el escenario es otra de mis pasiones, no es solamente cantar, es cantar y estar en un escenario.
¿Podrías hablar sobre tu proceso de transformación? ¿Cómo difiere Alessandra en el escenario de la persona que está fuera de él?
Alessandra en la calle: humilde y trabajadora. Me gusta ayudar porque tanto tú como yo estamos en la lucha. Y me gusta hacer cosas y trabajar para marcar la diferencia. Soy cofundadora de una organización llamada LOUD, Latin Outreach Unity and Development. Hacemos eventos comunitarios y culturales, proveemos comida gratis a las familias que la necesitan, traducimos aplicaciones para que puedan acceder a trabajos, vivienda o cualquier recurso disponible en la comunidad, entre otros programas. Esa es Alessandra en el día a día. Pero Alessandra en el escenario es un personaje. Me gusta transformarme. Mucha gente me dice: “ni te reconocí cuando te vi en el escenario”, porque me gusta mi pelo largo, mis pestañas, mi maquillaje. Es una experiencia cada vez que estoy en el escenario. Encuentro que es una energía distinta. Claro, la energía cotidiana es igual de eléctrica, pero con otra intención.
¿Cuáles son tus héroes en la música?
Celia Cruz y Selena. Whitney Houston y Beyoncé en momentos que el género pop me inspiró mucho en mi vida. Me gusta Tina Turner. Ivy Queen, porque ella empezó en un género feminista, como que yo estoy en control. Llevo veintiséis años siendo budista. Me encanta Jackie Velázquez, una cantante de balada cristiana.
¿Qué se siente al ser latino y budista al mismo tiempo?
Es difícil en una cultura cristiana donde te miran raro, todo se basa en la acción, en lo que te dedicas y en la determinación. Encuentro que cuando tengo esa fuerza y ese desafío para lograr mi sueño y conecto con mi espiritualidad, obtengo resultados. No sabía ni dónde empezar. Yo no sabía cómo volver a la música, así que empecé a recitar Daimoku. Empecé a tocar con una banda, lo que me ayudó a mantener mi presencia en la tarima. Siempre camino con mi fe, es fácil ser auténtico, ser latina y ser budista; es ser la persona más auténtica que tú puedas ser y tener la mejor cara que tú puedas tener. Por eso siempre me gusta dar esa cara y soy orgullosa de ser budista porque tengo causas en mi vida que me han brindado una reflexión directa sobre mi fe. Yo creo que puedes ser la mejor versión de ti en ese momento. Ser budista, ser real en el momento y poder valorar cada momento, sin importar lo difícil o fácil que pueda ser. Ser latina tiene su choque; no es común, pero es lo que me da felicidad; es lo que me da las respuestas cuando tengo problemas difíciles en mi vida, y yo creo que por eso es el elemento espiritual. Básicamente, creo que me da ese optimismo para escribir música, con optimismo, en vez de tragedia y pesadez.
Instagram: @alessandragonzalezny
Facebook: Alessandra González
Página web: alessandraproficial.com
Noche en La Parguera, letra por Alessandra González
No es que sea mala pero tu amor me salido malo
Poco a poco he entendido y realizado
de tus mentiras y tus falsa esperanzas
y en parte tus juegos y arrogancias
Para ilusionarme y yo entregarme
y sentir que eras pa’ mi
pero no no que no ya no
nada que ver
yo me fui con todas mis reinas y te olvidé
y me desquité y me fue muy bien
y me enamoré de mí y me liberé
Noches en la parguera
por acá no vuela
buscate a otra que te entienda y que te resuelva
porque por aquí ya no eres bienvenido
ni tampoco por aquí ni eres conocido
así que vívelo papi pero por tu camino
que tú eres una plaga por eso te esquivo
[…]
COPYRIGHT 2026
La Voz, Cultura y noticias hispanas del Valle de Hudson
Nací en la ciudad de Nueva York. Mi madre es de Puerto Rico. Mi mamá estaba tratando de encontrar una vida mejor. Tener más flexibilidad, de acuerdo con su formación y su posición en su familia. Se las tuvo que bregar como todos. Fue un momento en el que había mucha confusión en el pueblo, mucho dolor, mucha cancelación de nuestra cultura, persecución. Pero mis abuelos estaban empezando a enfermar y vivían en Puerto Rico, y así es como regresó a Puerto Rico; yo tendría como 4 años. La vida en Puerto Rico es distinta de lo que muchos pintan. Es una vida muy difícil para encontrar trabajo, pero a la vez es una vida muy solidaria, un pueblo muy unido, y pues la música predomina. Desde pequeña siempre me fascinó la música y por eso me inspiró a educarme en música. Mi papá tocaba conga, mi tía cantaba y, aunque yo no estaba conectado con ellos, tenía la música en mis venas.
¿Qué te hizo regresar a Nueva York?
Fue un momento confuso en mi vida y en mi rebeldía. En Puerto Rico la vida no es fácil. En esos tiempos era muy difícil encontrar un lugar donde vivir. Lo dejé todo para buscar trabajo en Nueva York y tener un poquito más de estabilidad. Me dediqué a mi hijo y tuve un receso en la música hasta que, al verme cantar en casa, mi hijo me dijo: “Mami, pero ¿por qué a ti no te pagan para cantar?” En ese instante me hizo pensar que yo había abandonado mi sueño; yo no puedo enseñarle a mi hijo a abandonar el suyo, y aunque no tenía recursos, estaba básicamente fuera de la industria musical. Decidí tratar y aquí estamos.
¿Cuándo llegas al Valle del Hudson?
Empecé en la ciudad durante unos meses y después me mudé al condado de Westchester. En 2013 me mudé a Kingston por una situación de violencia doméstica. Pero tuve suerte: reubicándome en Kingston, encontré que es una comunidad muy acogedora y me ayudó a creer en mí; fue el ambiente perfecto para curar esa herida, pues acogió mi arte y mi valentía y el coraje que se necesita para estar en la tarima. Estoy muy agradecida por ello.
¿Qué es para ti ser puertorriqueña en Kingston?
Te puedo admitir que en esta cultura soy como un pez fuera del agua. Para mí, crear música es crear ese oxígeno, esa agua. Ser puertorriqueña es ser auténtica, por tu cultura, tus hábitos, tu manera de hablar y de celebrar. La importancia de ser puertorriqueño es vivir esa cultura en ti, fuera de la isla, aunque tú no puedas vivirla. Y como cantante, es cómo puedo expresar esa cultura y crear esa agua para poder vivir. Yo creo que cada puertorriqueño tiene su talento y esa es su agua para sostenerse en cualquier parte del mundo.
¿Qué tipo de música te interesa y quieres compartir con otros?
Soy vocalista. Canto todo tipo de música en inglés y en español. He cantado en todo tipo de géneros y gran parte de mi entrenamiento fue en ópera. Soy fanática del rock alternativo y de una artista de balada boricua llamada Ednita Nazario. Ahora mismo, al incorporar un género más urbano, estoy colaborando con Daniel Villegas, que inicialmente es poeta de hip hop, reggaetón y afrobeat. Estoy explorando un género latino para honrar distintos ritmos. También es una fusión de afrobeat con toques de reggaetón.
¿Tu sueño inicial era ser cantante de ópera?
Para mí era el arte de poder cantar. La ópera me ayudó a tener un buen conocimiento de lo que mi voz es capaz, y en ese momento era el único estudio vocal al que podía acceder. Mi experiencia de ópera me ayudó en muchos aspectos, pero siempre me fascinó aprender la ópera y aprender lo que los vocalistas hacían. Estar en el escenario es otra de mis pasiones, no es solamente cantar, es cantar y estar en un escenario.
¿Podrías hablar sobre tu proceso de transformación? ¿Cómo difiere Alessandra en el escenario de la persona que está fuera de él?
Alessandra en la calle: humilde y trabajadora. Me gusta ayudar porque tanto tú como yo estamos en la lucha. Y me gusta hacer cosas y trabajar para marcar la diferencia. Soy cofundadora de una organización llamada LOUD, Latin Outreach Unity and Development. Hacemos eventos comunitarios y culturales, proveemos comida gratis a las familias que la necesitan, traducimos aplicaciones para que puedan acceder a trabajos, vivienda o cualquier recurso disponible en la comunidad, entre otros programas. Esa es Alessandra en el día a día. Pero Alessandra en el escenario es un personaje. Me gusta transformarme. Mucha gente me dice: “ni te reconocí cuando te vi en el escenario”, porque me gusta mi pelo largo, mis pestañas, mi maquillaje. Es una experiencia cada vez que estoy en el escenario. Encuentro que es una energía distinta. Claro, la energía cotidiana es igual de eléctrica, pero con otra intención.
¿Cuáles son tus héroes en la música?
Celia Cruz y Selena. Whitney Houston y Beyoncé en momentos que el género pop me inspiró mucho en mi vida. Me gusta Tina Turner. Ivy Queen, porque ella empezó en un género feminista, como que yo estoy en control. Llevo veintiséis años siendo budista. Me encanta Jackie Velázquez, una cantante de balada cristiana.
¿Qué se siente al ser latino y budista al mismo tiempo?
Es difícil en una cultura cristiana donde te miran raro, todo se basa en la acción, en lo que te dedicas y en la determinación. Encuentro que cuando tengo esa fuerza y ese desafío para lograr mi sueño y conecto con mi espiritualidad, obtengo resultados. No sabía ni dónde empezar. Yo no sabía cómo volver a la música, así que empecé a recitar Daimoku. Empecé a tocar con una banda, lo que me ayudó a mantener mi presencia en la tarima. Siempre camino con mi fe, es fácil ser auténtico, ser latina y ser budista; es ser la persona más auténtica que tú puedas ser y tener la mejor cara que tú puedas tener. Por eso siempre me gusta dar esa cara y soy orgullosa de ser budista porque tengo causas en mi vida que me han brindado una reflexión directa sobre mi fe. Yo creo que puedes ser la mejor versión de ti en ese momento. Ser budista, ser real en el momento y poder valorar cada momento, sin importar lo difícil o fácil que pueda ser. Ser latina tiene su choque; no es común, pero es lo que me da felicidad; es lo que me da las respuestas cuando tengo problemas difíciles en mi vida, y yo creo que por eso es el elemento espiritual. Básicamente, creo que me da ese optimismo para escribir música, con optimismo, en vez de tragedia y pesadez.
Instagram: @alessandragonzalezny
Facebook: Alessandra González
Página web: alessandraproficial.com
Noche en La Parguera, letra por Alessandra González
No es que sea mala pero tu amor me salido malo
Poco a poco he entendido y realizado
de tus mentiras y tus falsa esperanzas
y en parte tus juegos y arrogancias
Para ilusionarme y yo entregarme
y sentir que eras pa’ mi
pero no no que no ya no
nada que ver
yo me fui con todas mis reinas y te olvidé
y me desquité y me fue muy bien
y me enamoré de mí y me liberé
Noches en la parguera
por acá no vuela
buscate a otra que te entienda y que te resuelva
porque por aquí ya no eres bienvenido
ni tampoco por aquí ni eres conocido
así que vívelo papi pero por tu camino
que tú eres una plaga por eso te esquivo
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