Cultura y noticias hispanas del Valle del Hudson
Nuestros artistas
Steven González: el arte como forma de protesta
Por Camilo Rojas
Steven es el hermano del medio de cinco, dos mayores nacidos en México, y dos menores en Newburgh, como él. Sus padres son de San Vicente Pocorón, Puebla, México. Su hermana menor y él son los únicos que no tienen relación con México, porque siempre han vivido aquí, en los Estados Unidos. “Yo solo he ido a México una vez, en diciembre del año pasado. Y es muy extraño porque cuando fui a México por primera vez, la comida y las tradiciones eran las mismas. Lo único que era diferente era el clima, el ambiente. Pero cuando fui me llamaban gringo porque mi español sonaba un poco extraño”.Para González, la historia de la inmigración y la de ser “mexicanoamericano” son experiencias que siempre ha vivido y sobre las que conversa constantemente con su familia y con la comunidad de Newburgh, con el cincuenta por ciento hispano. Él creció con diferentes hispanos, como boricuas, peruanos, ecuatorianos, guatemaltecos. Ser mexicano es una mezcla.
Pero la práctica creativa le da otra perspectiva sobre el ambiente distinto en el que creció. Asistió a una escuela bilingüe, donde había niños de muchas partes de Latinoamérica y cada uno aportaba una nueva experiencia para él, lo que enriqueció su percepción del mundo y contrastaba con su relación con la familia. En su casa se hablaba español, pero el inglés poco a poco fue invadiendo su hogar y determinó la necesidad de reflexionar sobre la cultura mexicana y sobre qué significa ser mexicanoamericano en Newburgh, donde la cultura mexicana está a una o dos generaciones de distancia de sus raíces. Muy diferente a la situación en la costa oeste de los Estados Unidos, donde está la cultura chicana, por ejemplo, definida por cuatro o cinco generaciones que han construido una cultura fuerte y demarcada, desarrollada e independiente de sus orígenes mexicanos.
Steven González siente que, en el noreste de los Estados Unidos, los mexicanos están en busca de su propia voz. Actualmente está más arraigada en la expresión de un México de los propios inmigrantes atados a sus raíces inmediatas. Por ejemplo, sus padres y hermanos mayores tienen una conexión con México porque se criaron allá y su cultura está definida por esa educación cultural, la música, la danza, la comida, sus principios morales, religiosos y ética de trabajo que los sellaron y definieron su forma de percibir la vida. Mientras él trata de encontrar su propia voz como creador, determinada por el ambiente en el que creció y en el que se encuentra, preguntándose quién es, mexicano o mexicanoamericano, y qué es un mexicanoamericano, y cuál es el rol como artista en una sociedad que se niega a aceptar la diversidad.
Define su arte más político como resultado de las acciones y el rumbo que ha tomado el país. En Newburgh, una ciudad con más del cincuenta por ciento de población latina se habla de la construcción de un centro de detención de ICE, cuyo objetivo es “crear terror”. Preocupado por su familia, sus amigos y su comunidad, ha comenzado a integrar el aspecto político en su arte.
Antes de estas acciones, su trabajo se centraba en la identidad como mexicanoamericano y en el proceso de descubrir quién era. Por ejemplo, en 2024, tenía una performance de danza enraizada en la danza de una comunidad indígena que él ejecutó en la ciudad de Nueva York como un tipo de protesta: aquí estamos los mexicanos, siempre estamos aquí en Estados Unidos de América. Steven dice: “Yo puedo hacer eso porque soy mexicanoamericano. Tengo el privilegio porque cuento con haber nacido aquí. Estoy usando mi tradición y el privilegio de ser americano; eso me ayuda a protestar. Siento que mi rol como artista es protestar”.
Sus padres le inculcaron el sacrificio, la perseverancia y la ética de trabajo; lo prepararon para ser aceptado en Cooper Union, una de las instituciones más prestigiosas, donde se buscan estudiantes talentosos y el portafolio y las habilidades técnicas sobresalientes pesan más que el perfil. A pesar de que para sus padres estudiar arte era una anomalía, lo apoyaron en su decisión. Steven comenta que su padre, plomero de profesión, lo llevaba a trabajar con él y que gracias a esa experiencia integra esas enseñanzas en su trabajo. Consulta a su padre más de una vez para resolver aspectos técnicos que debe enfrentar en su trabajo creativo.
Sus experiencias en Cooper Union lo confrontan con una educación eurocéntrica y con el sentimiento de aislamiento al no encontrar profesores ni estudiantes que compartan su experiencia como mexicano. Sin embargo, el verano pasado asistió a una exposición de un egresado de Cooper, Felipe Baeza, un pintor que mezcla las técnicas de collage, pintura y grabado mexicano, lo que renovó su confianza en su propio trabajo. Este semestre se siente en un espacio que le da aliento para continuar y que sus raíces son un elemento importante para definirse como mexicanoamericano. La institución lo apoya a continuar y que se ve como un lucero para las generaciones que vendrán después de él.
Algunas de las piezas que ha realizado son cuadros de siete pies; se ven como una celebración, como una piñata, pero están tejidos con un tejido encontrado y forman una serie de cuatro, pero solo hay dos en la muestra. Sigue: “Para mí se parecen a una persona: uno se me parece a mi madre y el otro se me parece a mi padre, porque están parados. Uno se mira cayéndose y el otro mirándose a la persona con una fuerte presencia. Y cuando miras hacia abajo, ves la serpentina que se está rompiendo y se mueve en el espacio que hay ahí.” Las hizo porque vio unos vídeos de los secuestros que está haciendo ICE y de una madre, que trabajaba para ICE, en los que la entrevistadora le preguntaba: “¿Cómo lo haces? ¿Cómo continúas haciendo ese trabajo siendo madre?” Y ella respondió que necesitábamos continuar así; era su trabajo. Steven dice que sus trabajos son: “esculturas de pintura. Creo que categorizarlas es difícil. No me aferro a un medio determinado. Cuando veo algo, lo tomo y lo que me importa es contar lo que quiero. Que sea accesible al público es lo más importante”.
Steven explica que en su proceso está “experimentando con los materiales y con lo que ellos hacen. Yo hablo con la pieza de arte, le pregunto cómo te ves, por qué eres importante para mí. En unos meses hice las cuatro piezas. Parecen una familia para mí. Y esos cuatro que hice representan a un individuo de mi familia que no tiene papeles. Y después hice tres sistemas de apoyo al lado de ellos: la familia, yo y mis otras dos hermanas, que tenemos papeles que constituyen el sistema de apoyo. Y es como mirar a una familia sin los hermanos, sin los niños, y solo están los padres que están ahí, porque ellos siempre estaban ahí. Ellos siempre estaban ahí apoyando a los demás.”
La exposición “Nuestros Sueños, Nuestro Legado” (Our Dreams, Our Legacy) incluye obras de Gülnar Babayeva, Ramiro Davaro-Comas, Laura Congote, Angelica Farfan, Christopher Garcia, Maria Del Carmen Garcia, David Gonzalez, Steven Gonzalez, Sam Kirk, Barbara Tepper Levy, Rosa Núñez, Jacqueline Oster, Franc Palaia, Elisa Pritzker, Jose Isaac Ruiz, David Salvatierra, Pablo Shine y Glenn Werner. Hasta enero de 2027 en el Ayuntamiento (City Hall), 420 Broadway, Kingston.
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¿Vamos de paseo?
Una visita al Albany Institute of History & Art
Por Cesar Castro
Al avanzar en auto hacia el centro cívico de Albany, el trayecto se convierte en un desfile custodiado por fortalezas de granito, columnas clásicas y torres de caliza que se intercalan con el follaje dorado antes de abrir paso a la sede del Albany Institute of History & Art. Fundado a finales del siglo XVIII, es uno de los museos más antiguos del país y el más antiguo del estado de Nueva York. Sus salas equilibran la solidez de la arquitectura histórica con una apertura luminosa que invita a desacelerar y dejarse sorprender.En este momento, el instituto alberga la exhibición México: Máscaras | Rituales, una serie fotográfica de la reconocida artista neoyorquina Phyllis Galembo. Con más de una década documentando el uso ceremonial de atuendos tradicionales en México, la fotógrafa presenta esta selección proponiendo un diálogo íntimo con las prácticas vivas de diversas comunidades y sus tradiciones.
Al ingresar a la galería, la escala de las fotografías impone su presencia de inmediato, lo cual permite apreciar cada detalle con nitidez. Galembo sitúa al personaje en el centro absoluto, revelando la complejidad de estas personas que permanecen arraigadas a la tierra y a su linaje ancestral. Las paredes están teñidas en azul celeste y rosa pálido, una selección que según contó a La Voz la curadora asociada, Steffi Ibis Duarte, se hizo en conversación con la artista para que se complementaran los trajes que se encuentran en cada fotografía. A su vez, en las imágenes los danzantes están aislados intencionalmente ante fondos neutros. Galembo explicó a La Voz esta decisión. Y es que ella busca paredes y colores interesantes pero simples, para darle enfoque a la gente y a los detalles de los atuendos que portan.
A través de esta cartografía visual, la muestra revela la pluralidad plurinacional de México; desde los cuerpos coras cubiertos de ceniza en Nayarit hasta la sátira zapoteca y mixteca en Oaxaca, pasando por los tocados solares nahuas en Puebla y las máscaras purépechas de Michoacán. Estos atuendos son archivos vivos traídos a la vida a través de las maderas de copal y fibras de maguey que conviven hoy con lonas recicladas y rafia sintética. Así, las nuevas generaciones imprimen su propia huella, las mujeres asumen protagonismo en danzas antes reservadas solo para los hombres y la parodia histórica confronta las tensiones del presente.
La inmersión va aún más allá con la presentación de trajes y máscaras reales en pedestales al lado de las fotografías, como atuendos cubiertos de manchas con cola larga y cachos en la cabeza y también rostros de madera con espejos y listones de seda. Ver estas piezas a tan solo unos pasos de las imágenes permite admirar y sentir la energía de los artesanos que las produjeron y ayudan a indagar cómo estos objetos cobran su espíritu al ser encarnados por su gente.
La exhibición México: Máscaras | Rituales estará abierta hasta el 3 de enero de 2027 en el Albany Institute of History & Art (125 Washington Avenue, Albany). El museo abre de miércoles a sábado de 10:00 a. m. a 5:00 p. m. y los domingos de 12:00 p. m. a 5:00 p. m. (lunes y martes permanece cerrado). Además, cuenta con entrada gratuita mediante programas de acceso como Museums for All con tarjeta EBT/SNAP.
Más detalles en albanyinstitute.org.
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Ser padres
Leer juntos, crecer juntos
De pequeña, mis maestros siempre recalcaron la importancia de que nuestros padres nos leyeran en casa, pero mi madre no hablaba inglés. Eso me hizo anhelar compartir la lectura, algo que uniera nuestra mesa con el aula. De niños, desenvolvernos entre dos culturas distintas a veces puede generar momentos de vergüenza injustificada cuando uno de nuestros padres no habla inglés. Hoy, con la perspectiva que me brindan mis años como educadora y trabajadora social, veo esos momentos con total claridad. Hablar español nunca fue una barrera; siempre fue una fortaleza, un puente y un verdadero regalo.Esa experiencia infantil fue la que me inspiró a escribir mi libro infantil bilingüe, Mac The Disc Dog / Mac El Perro De Disco Volador. Quería transformar esa vieja sensación de desconexión en un superpoder familiar.
Cuando las familias abren juntas un libro bilingüe, la hora del cuento se convierte en un verdadero trabajo en equipo. Los niños pueden leer las páginas en inglés para practicar lo que aprenden en la escuela, mientras que los padres pueden leer las páginas en español en voz alta, compartiendo la belleza y la profundidad de su lengua materna. Todos aprenden juntos, fomentando el respeto mutuo y transformando la inseguridad en orgullo.
La lectura sienta las bases para el éxito académico, pero el lazo afectivo que se forma al sentarse lado a lado a leer es lo que de verdad se queda con un niño. Al celebrar el Mes de la Herencia Hispana, honremos nuestras raíces y hagámonos dueños absolutos de nuestras historias. Cuando leemos juntos, les demostramos a nuestros hijos que su lengua, su entorno y su cultura pertenecen a cada espacio en el que entran.
Como autora dominicana-estadounidense, crear Mac El Perro De Disco Volador es mi homenaje personal a todas las familias que viven entre dos idiomas a diario. Nuestra herencia no es algo que dejamos atrás; es nuestro mayor tesoro, rebosante de resiliencia, alegría y profundas tradiciones. Ya sea que estés leyendo con un pequeño antes de dormir o ampliando tu biblioteca personal, te invito a acompañar a Mac en su viaje de valentía y autodescubrimiento. Juntos, hagamos de la lectura una celebración de nuestra identidad, página a página y dos idiomas a la vez.
Mac The Disc Dog / Mac El Perro De Disco Volador ya está disponible en librerías independientes locales y en línea a través de Amazon y Barnes & Noble.
Ivette O'Sullivan
Autora publicada
ivetteosullivanbooks.com
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Sueño americano
De los Legos a los chips: el camino de Mason Hernández
Fue allí, en la Universidad Estatal de Nueva York en New Paltz, que se integró al programa de verano AC², específicamente a un grupo de investigación en el que casualmente todos los miembros tenían algo en común, más allá de su pasión por la ingeniería: todos son personas de ascendencia inmigrante.Durante cinco semanas, con la guía del profesor Ping-Chuan Wang, Mason Hernández y sus compañeros Marwa Zeroual y David Cacsire desarrollaron una placa de enfriamiento de chips de computadoras, un dispositivo que está presente en casi cualquier electrónico que los humanos usamos hoy. Y debido a ello, se están tomando los titulares de las primeras páginas de los más grandes diarios del mundo.
¿La razón? La inteligencia artificial parece desarrollarse a una velocidad que quizás ninguna otra tecnología humana ha alcanzado nunca. Un chatbot como el primer ChatGPT, que data de 2022, casi cuatro años después hace que las grandes empresas estén pensando en cómo optimizar sus operaciones con inteligencia artificial, reemplazando el trabajo humano. Y los múltiples modelos de inteligencia artificial que existen hoy necesitan chips de supercomputadoras que funcionen, y que necesitan mantenerse a temperaturas bajas, y para el enfriamiento de los chips se necesita agua.
Mason Hernández, de padres ecuatorianos, explica que “estos centros de datos de inteligencia artificial básicamente tienen supercomputadoras para operarse a sí mismos. Y como estas computadoras se están volviendo mucho más potentes, los chips generan mucho más calor porque se requieren más acciones dentro de las máquinas mismas. Entonces, aunque esa tecnología ha estado evolucionando rápidamente, nuestra tecnología de enfriamiento no ha evolucionado al mismo ritmo. Por ejemplo, si sabes algo sobre las PlayStation, todavía usan ventiladores. Esa tecnología de enfriamiento se está implementando en estas supercomputadoras, que tienen un sistema mejor, aunque imperfecto, de enfriamiento líquido. Y eso es con lo que estábamos experimentando”.
Mason se sintió atraído por el Centro de Manufactura Aditiva, o HVAMC por sus siglas en inglés. El joven recuerda que durante su tour por la escuela de ingeniería de la universidad, “no estaba prestando atención realmente porque solo quería irme a mi casa. Pero luego nos llevaron al HVAMC, que es nuestro laboratorio de impresión 3D, y ahí simplemente exhibieron todas estas estructuras intrincadas. Recuerdo que había una mosca y un durazno, y que ambas piezas parecían reales. Todo era simplemente genial. De verdad que es un ambiente asombroso, porque ves tantas cosas pasando, y quieres ser parte”.
Ya estudiante, Hernández consiguió trabajo en el HVAMC, y allí comenzó a aprender más sobre impresión 3D. Por eso, cuando se enteró de que el profesor Ping-Chuan Wang iba a liderar un curso en el verano de 2026, en el marco del programa AC² —que promueve recursos académicos para estudiantes en desventaja económica— sintió que debía aplicar. El curso se enfocaría en trabajar con placas de enfriamiento usando impresión 3D, y eso último terminó de convencerlo de formar parte de él.
“Siempre quise ser arquitecto, pero mi papá siempre me impulsó a ser ingeniero porque decía que yo podía con las matemáticas y la física detrás”, cuenta Mason. “Así que ahí fue realmente donde terminé, pero siempre quise diseñar cosas, dibujar cosas, crear, tener una idea, ponerla en papel, y luego verla cobrar vida. Y ahí es también donde entra la impresión 3D, porque tengo una idea, la hago en mi computadora, y luego esta máquina simplemente la produce”.
Al iniciar el programa de verano, la experiencia de todos los estudiantes fue fundamental para desarrollar el prototipo final de la placa de enfriamiento, y Mason brilló por su experiencia con la impresión 3D. De hecho, parte de lo que hace este proyecto novedoso, además de haber sido desarrollado en cinco semanas, es que imprimir placas de enfriamiento permite bajar costos de producción y crear placas diseñadas específicamente para cada chip.
El profesor Wang explica que “usar una placa de enfriamiento para enfriar un chip no es algo nuevo, pero tradicionalmente se usa maquinado tradicional para su manufactura. Eso hace que en realidad las placas no estén diseñadas a la medida para un chip en particular. Pero cada chip, cada diseño, funciona de manera diferente, así que su distribución de temperatura puede ser distinta. Nuestro objetivo es diseñar la estructura de la placa fría a medida, para adaptarla prácticamente al diseño del circuito del chip. Con la impresión 3D puedes fabricar cualquier diseño que quieras. Así que lo que buscamos es llegar a una solución donde podamos revisar el diseño del chip, determinar la distribución de temperatura, y luego podamos hacer nuestro diseño y fabricar la placa fría de manera única”.
Los centros de datos han estado en el ojo de una discusión global sobre ética, inteligencia artificial y medio ambiente. Según el Instituto de Estudios Ambientales y de Energía (EESI, por sus siglas en inglés), basado en Washington D.C, los centros de datos están usando cada vez más agua potable: un centro de datos grande puede consumir alrededor de cinco millones de galones por día. Eso equivale al uso de agua para 10.000 a 50.000 personas.
Aunque en el estado de Nueva York la gobernadora Kathy Hochul firmó el 14 de julio de este año la Orden Ejecutiva 62, que establece una moratoria temporal sobre nuevos centros de datos de hiperescala mientras el estado desarrolla estándares ambientales y regulatorios, persisten los temores de la comunidad por la contaminación y el consumo masivo de agua y energía que se ha visto en otros estados como Wyoming o Georgia. A esto se suman las recientes declaraciones del ex investigador de Anthropic Jacob Coxon, quien renunció a la empresa en septiembre y ha advertido públicamente sobre los riesgos del desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
Y si bien ni Mason Hernández ni sus compañeros, ni el profesor Ping-Chuan Wang son responsables de las políticas públicas sobre los centros de datos, proyectos de ciencia local como este buscan soluciones. “Como educador en ingeniería, creo que solo podemos enfocarnos en lo que sí podemos hacer”, reflexiona Wang. “Ahora mismo, por ejemplo, estamos tratando de pensar cómo usar la IA como una herramienta educativa efectiva. Eso es prácticamente nuestro trabajo. Al mismo tiempo, si me pongo el sombrero de ingeniero, me pregunto ¿cómo hacemos lo posible para tener un enfoque ético al implementar la IA? Este proyecto del enfriamiento de chips es nuestro intento de abordar los problemas ambientales de la IA. Así que esto es algo que podemos controlar, que al menos yo puedo controlar”, añadió.
De conseguir financiamiento estatal, la investigación del profesor Wang y sus estudiantes se enfocará en entender cómo enfriar los puntos más calientes de los chips estratégicamente. Mason describe que durante su investigación observaron que las placas de enfriamiento pueden ahorrar hasta un 85% del consumo de agua. Así que mejorar esta tecnología podría llevar a una industria que no brille por su impacto ambiental. Y así, una historia que comenzó para Mason con su Lego NinjaGo City, hoy lo tiene en las páginas de esta revista como una historia que permite imaginar un mejor futuro para nuestra agua y la inteligencia artificial.
“Realmente solo quiero tener la oportunidad de hacer muchas cosas, y de imprimir muchas cosas en 3D. Quiero hacer algo para mis amigos, para mi hermano y para mis padres. Y aunque aún no sé qué hacer, sé que llegará a lo largo del camino”, cuenta Mason.
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Desde la cárcel
¡OH! TRAGEDIA
Me levanto en el alba, pero está oscuro.Me asusto, y entonces mis ramas abren
las dos cortinas de mi corazón.
Las sábanas blancas con la humedad de mi jardín
también están oscuras, negras como el ollín.
Ya no aguantan más el peso del agua de mi tristeza,
y comienza a caer una lluvia de dolor sin final
que inunda las dos ventanas de mi alma,
ahogándome lentamente en esta melancolía.
Mi mente queda presa en este poema de amor,
en lo más oscuro de una jaula.
¡Oh, tragedia! ¿Por qué llegaste a mí disfrazada de tormenta?
Te llevaste mi dulce y amado jardín.
Ahora ya entiendo lo que el gran poeta de mi pueblo quiso decir:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche,
pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella;
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido”.
¡Oh, tragedia! ¿Por qué te llevaste mi amado jardín?
La tormenta invade, el cielo verde se desgarra,
las hojas caen y el río no se detiene.
¡Oh, no llores, mi amor! Nuestro amor se desgaja y muere,
atormentado y marchito, pero solo por un tiempo,
porque nuestro amor es perenne,
y algún día te veré volando como abeja
entre arbustos de mariposas y margaritas africanas.
A lo lejos, encontrarás mi orquídea de abejas
que conocerá tu aroma,
y tu boca trepará en mi boca
con fragancia de vainilla y sabor a miel en mi garganta.
El viento que azota mi alma,
y mi almendro que ha crecido en mi corazón,
deja caer su última semilla
en lo más profundo de mi mente,
como un canario en una mina
que me despierta en la orilla del río de mis lágrimas,
arrastrándome en el lodo.
Por el dolor de haberla perdido, mi alma se desangra,
cayendo a un pozo sin fondo de la nostalgia,
deseando, por lo menos, que me lleve la muerte.
¡Almendra de mi cabeza, por qué no te calmas!
Así me dejas tranquilo, llorando al recordarla.
Y finalmente,
levantando lentamente mi mirada,
extiendo mis ramas, como enredadera de mora,
entre espinas y frutos,
para alcanzar los pies del árbol de mi infancia,
que con sus redes de raíces
alcanza a atrapar mi hermosa alma,
y en sus brazos, moribundo, con lágrimas hirviendo
que queman de dolor mi corazón,
exclamando con voz doliente,
suavemente le pregunto:
¡Oh, Ceiba, Ceiba querido!
¿Por qué te llevaste mi amado y hermoso jardín,
si era tan solo yo el que tenía que partir?
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Usos y costumbres
Brothers at Bard: La casa que muchos nunca tuvieron
Por Marcos Castilla
No todos los espacios existen cuando uno llega a la universidad. Algunos tienen que ser inventados. En Bard College, entre clase y clase nunca desaparece la sensación constante de querer encajar. De esa necesidad nace Brothers at Bard, una organización que se ha convertido en una inmensa ayuda para mucha gente.Todo comenzó en 2014, cuando a Dariel Vasquez, entonces estudiante de Bard, le costaba encontrar su lugar en la universidad y vio que otros estudiantes tenían problemas similares en la transición a la vida universitaria. Vasquez creó un grupo de apoyo para hombres racializados por su color de piel en el campus, con círculos de conversación, mentoría entre pares y actividades culturales. Un año después, junto a Harry Johnson, llevó esa experiencia más allá de Bard y lanzó Brothers@ en Kingston High School.
Los fundadores, Dariel Vasquez y Harry Johnson construyeron los pilares de esta fraternidad desde la experiencia personal. Querían crear un entorno que fuera sostenible para ellos mismos dentro de la universidad. Un espacio donde no hubiera que dar explicaciones cada dos por tres, sino donde la identidad no fuese una barrera, y donde la vida universitaria pudiera vivirse con un sentimiento de pertenencia.
En la Kingston High School, la idea era crear un espacio seguro para que los jóvenes afroamericanos y afrolatinos pudieran hablar sobre sus experiencias con estudiantes universitarios afroamericanos y afrolatinos de Bard, con historias semejantes a las suyas. Es lo que Brothers@ llama mentorías near-peer, en las que los estudiantes universitarios se convierten en modelos para los jóvenes de secundaria. Para Brothers@, esa cercanía hace que los estudiantes se vean reflejados en sus mentores y se inspiren a algún día ocupar un lugar similar.
Lo que empezó como un club fue tomando forma poco a poco, hasta convertirse en algo más grande. Brothers at Bard pasó a ser más que solo un punto de encuentro para transformarse en una organización comprometida con apoyar a estudiantes varones afroamericanos y afrolatinos, dentro y fuera del campus universitario.
En 2016, Brothers@ y Kingston High School crearon el Centro GrindTime, dos veces por semana durante el noveno periodo, un espacio donde los estudiantes reúnen con sus mentores, reciben ayuda con las tareas y las solicitudes universitarias, acceden a útiles escolares o simplemente hablan sobre sus vidas. Con el tiempo, el programa incorporó también sesiones de aprendizaje socioemocional y Brothers Reading Together, un círculo de lectura para estimular el diálogo y la conexión con textos culturalmente relevantes.
El método de Brothers@ se llama Nuestro Espacio (Our Space), en el que los jóvenes participan activamente en la creación de las conversaciones y actividades. Las sesiones se organizan en círculos de hermandad, discusión y reflexión sobre las experiencias compartidas. Para Brothers@ las respuestas ya están en el salón y el papel de los mentores es ayudar a encontrarlas.
William “Will” Hernández llegó a Bard College en 2023 con 18 años y con la intención de estudiar Ciencias de la Computación. Era la primera vez que salía de Georgia y no conocía a nadie en Nueva York. “Tenía miedo”, recuerda. Tampoco estaba seguro de qué quería hacer después de la universidad o de cómo Ciencias de la Computación encajaría en sus planes.
Su entrada a Brothers at Bard surgió a través de AZ y Heston, antiguos líderes del programa y miembros del equipo masculino de baloncesto, a quienes conocía por su trabajo en Bard Athletics. Ellos se acercaron a Will y a Jalen Smiley para preguntarles si querían asumir responsabilidades dentro del programa y continuar el trabajo de mentoría. Cuando Will comenzó, Brothers at Bard contaba con alrededor de cuatro mentores. Con él y Jalen al mando, el grupo se amplió hasta tener cerca de 15. Parte de su tarea consiste en viajar a Kingston High School para trabajar directamente con los chicos.
Durante su primer año, las sesiones se centraban en lecciones de vida, desde hablar sobre cosas cotidianas hasta explicar cómo aplicar a la universidad. Al año siguiente modificaron parte del programa; mantuvieron las sesiones sobre temas cotidianos para la vida, pero incorporaron sesiones de lectura donde mentores y estudiantes elegían un libro y lo leían todos juntos, además de jornadas dedicadas a explorar distintas profesiones. Los mentores preguntaban a los estudiantes qué querían hacer en el futuro y, a partir de sus respuestas, podían organizar una sesión alrededor de una profesión concreta.
Will explica que esto permitía ayudar al estudiante que había expresado ese interés presentar nuevas posibilidades al resto del grupo. Brothers@ organiza visitas a universidades para que los estudiantes puedan entrar en las aulas y residencias y compartir una comida con sus mentores universitarios. Para muchos, estas visitas representan la primera vez que pisan un campus universitario. Sin embargo, la intención no era plantear la universidad como el único camino, sino que se hablaba también de otros tipos de formación y oportunidades profesionales.
Las actividades tampoco se limitaban a Kingston High School. En uno de los viajes organizados por el programa, Will y los estudiantes fueron en autobús a Nueva York para visitar el MOMA, el Museo de Arte Moderno. Después recorrieron parte de la ciudad en pequeños grupos y terminaron el día en Dave & Buster’s. Para Will, este tipo de actividades formaban parte de una relación que fue desarrollándose durante sus años en el programa, pasó a ser más que una mentoría: una amistad.
Esa relación también terminó influyendo en sus propios planes. Will comenzó Bard pensando en estudiar Ciencias de la Computación, pero ahora en su cuarto y último año académico, se decantó por Psicología con una especialización en Análisis de Datos y quiere trabajar con niños. Relaciona directamente ese cambio con el tiempo que ha pasado con los estudiantes de Kingston High School. “Llevo casi cuatro años con ellos”, explicó. Durante ese tiempo los ha visto crecer y madurar año tras año. “No estoy seguro de si influí en ellos, pero puedo afirmar con seguridad que ellos influyeron en mí y en quién soy ahora”.
Uno de los principales obstáculos del programa, dice Will, ha sido coordinar los horarios de los mentores y el tiempo que pueden pasar con los estudiantes. Al tratarse de estudiantes de Bard con diferentes horarios académicos y otras responsabilidades, no todos podían participar los mismos días. Si pudiera cambiar algo, dice, sería aumentar el número de días de mentoría. Tener más mentores ayudó a ampliar el programa, pero no solucionó por completo el problema de encontrar horarios en los que pudieran estar presentes de manera constante.
Para muchos estudiantes, visitar una universidad, participar en un retiro o simplemente tener una conversación con alguien que ha recorrido un camino similar puede redefinir los límites de lo que es posible y lo que no para ellos, ya que lo que empezó en Bard ya no se queda en Bard.
Con el tiempo, Brothers at Bard se ha expandido a otras instituciones como Vassar College y forma parte del Brothers@ Consortium in Higher Education. La organización pasó de ser un proyecto iniciado por estudiantes de Bard a desarrollar un modelo que busca establecer programas en otros campus y comunidades. Su sitio web señala actualmente iniciativas en Kingston High School, Bard College, Vassar College, programas nacionales y colaboraciones con otras instituciones. Esta expansión responde tanto al crecimiento organizativo como a una necesidad más amplia: crear redes de apoyo que trasciendan un solo campus.
No sabe hasta qué punto Will ha cambiado las vidas de los jóvenes con los que ha trabajado, pero sí tiene claro que ellos cambiaron la dirección de la suya.
Según publicó en su página web, Brothers@ trabaja con 50 estudiantes de Kingston High School cada año. Más información en brothersat.org
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El poder del amor
Recursos para regular nuestras emociones y ser proactivos y exitosos
¿Sabías que aproximadamente el 90% de la serotonina (la hormona de la felicidad y el bienestar) se produce en el intestino?La microbiota saludable, la da una dieta rica en fibra y alimentos fermentados que alimenta a las bacterias buenas del intestino, favorece la producción de serotonina y mejora el estado de ánimo. Gracias al eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional que conecta el tracto digestivo con el sistema nervioso central.
Esta red funciona desde la producción de neurotransmisores, que hacen que las bacterias beneficiosas del intestino produzcan sustancias químicas que regulen las emociones, como la serotonina también llamada hormona de la felicidad, de la cual un gran porcentaje se sintetiza en el intestino, la dopamina y el GABA o ácido gamma-aminobutírico, que ayudan a calmar la ansiedad.
El nervio vago que actúa como una autopista de información directa por donde viajan las señales químicas y eléctricas desde el intestino hasta el cerebro y viceversa.
Un microbioma equilibrado reduce la inflamación sistémica y los síntomas de la depresión y el estrés crónico.
El microbioma ayuda a modular y liberar hormonas del estrés como el cortisol. Todos estos procesos neurológicos y digestivos son los que nos llevan a tener una vida emocional equilibrada y saludable.
Aquí vemos la importancia de tener consciencia de lo que comemos y los efectos en nuestras emociones y en nuestro cerebro.
Además de la nutrición, también tenemos que tener en cuenta la hidratación que debe estar equilibrada con electrolitos, quienes se encargan de llevar nutrientes y oxigeno al cerebro y darnos la sensación de armonía, y tranquilidad, o si necesitamos energía y actividad.
Es prioritario tener esa consciencia sobre la calidad de lo que comemos y bebemos, ya que el agua, las infusiones y los nutrientes son el combustible directo para los neurotransmisores que regulan la calma y el bienestar.
Para llevar esa consciencia a la práctica diaria, podemos ingerir alimentos y líquidos que impactan positivamente en la microbiota y el control emocional, como el agua mineral, podemos agregar sal y limón al agua, que mantiene la hidratación básica. Otras bebidas saludables como: el kéfir de agua, kombucha, todas las bebidas fermentadas que contengan probióticos vivos y que colonizan el intestino. También, infusiones de manzanilla o lavanda, u tras hiervas de tu agrado, té verde, mate, café sin azúcar y todo lo que contienen antioxidantes que armonizan el sistema nervioso y alimentan de forma secundaria a las bacterias buenas.
Se pueden aprovechar los prebióticos que son el alimento de tus bacterias, los cuales protegen el cerebro. Tenemos algunas como: ajo, cebolla y puerro, cayena, pimienta, orégano, cilantro, perejil, cúrcuma, jengibre, entre otros. Alimentos como: plátanos maduros o verdes, cacao puro o chocolate negro, grasas saludables, el aceite de oliva virgen extra, aguacate, semillas de sésamo, nueces, miel natural y pescados azules como: salmón y sardinas, entre otros.
Lo que conviene evitar es el consumo de azúcares refinados y ultra procesados, que alimentan a las bacterias patógenas, generando picos de ansiedad.
Otro aspecto que puede alterar las emociones y elevar el estrés es la falta de sueño y el uso indiscriminado de las pantallas y aparatos electromagnéticos. Es indispensable descansar y dormir adecuadamente aprovechando en lo posible las horas de la noche y levantarnos cuando hay luz del sol. Tomar sol adecuadamente para nutrir nuestras neuronas y así puedan estar frescas y radiantes para sentirnos bien y dispuestos a vivir felices y aprovechar nuestras potencialidades.
Este es el más importante: el amor. El amor hace que tengamos la capacidad de ser conscientes de estos hábitos saludables y poder regular adecuadamente nuestras emociones, dar lo mejor de nosotros para nuestro bienestar, el de nuestra familia y nuestro entorno.
Gracias por seguir el camino del amor incondicional.
*Dora Inés Grosso García es psicóloga holística, [email protected]
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Medio ambiente
El desastre de Rasuwa, Nepal
Las impactantes imágenes del suceso ofrecen una representación aterradora de la fragilidad humana frente a un poderoso peligro geológico; un evento que, pese a ser varios órdenes de magnitud menor en cuanto a extensión geográfica y pérdida de vidas humanas, resulta posiblemente tan impactante como el tsunami del océano Índico de diciembre de 2004.En una reunión en Bard College de una serie sobre eventos actuales, el hidrólogo glacial nepalés Tenzing Chogyal Sherpa, candidato doctoral en la Universidad de Utrecht y miembro fundador de la Cryosphere Society of Nepal, habló sobre las causas, consecuencias y posibles lecciones del desastre.
Sherpa explicó que el desastre comenzó con una avalancha de hielo y roca que descendió desde una zona de gran altitud. Al caer, el material fue recogiendo más hielo, rocas, tierra y sedimentos a medida que avanzaba, aumentando su volumen y capacidad destructiva. El resultado fue una enorme cantidad de agua, lodo y escombros que avanzó por los corredores de los ríos y afectó a varias comunidades. Entre las áreas afectadas se encuentran los distritos de Rasuwa, Nuwakot, Gorkha, Dhading, Chitwan y Nawalparasi. Algunas comunidades quedaron gravemente destruidas. Syabrubesi, por ejemplo, sufrió daños extensos, mientras que otras áreas quedaron prácticamente arrasadas. Las Naciones Unidas estiman que unas 10,000 viviendas fueron arrasadas por las inundaciones.
El impacto humano también continúa siendo evidente un mes después del desastre. Según el informe más reciente de las Naciones Unidas sobre la emergencia, 1,453 personas habían muerto y otras 5,644 continuaban desaparecidas al 23 de septiembre. Un total de 13,795 personas habían sido rescatadas. En ese momento, 1,112 personas permanecían en 21 centros de desplazamiento.
Los desplazamientos comenzaron desde los primeros días de la inundación. Una evaluación de la Organización Internacional para las Migraciones realizada entre el 27 y el 31 de agosto encontró que 4,288 hogares habían sido afectados en 15 lugares de los distritos de Dhading, Nuwakot y Rasuwa, con 2,886 hogares desplazados. El impacto también ha afectado especialmente a los niños. Más de 500 niños se encontraban en refugios después de que sus padres murieran o fueran reportados como desaparecidos, según un reportaje de Al Jazeera publicado el 22 de septiembre.
El desastre también afectó puentes, carreteras y proyectos de energía hidroeléctrica, una parte importante de la economía y del sistema energético de Nepal. Sherpa explicó que vivir y construir a lo largo de los corredores de los ríos hace que las comunidades estén expuestas no solamente a inundaciones, sino a múltiples peligros que pueden ocurrir al mismo tiempo.
El impacto del evento continuó después de que las aguas bajaron. Sherpa señaló que se formaron nuevos lagos después de la inundación y que todavía existe preocupación por la posibilidad de nuevas avalanchas y movimientos de hielo y roca. El problema es particularmente grave para Nepal porque el país es montañoso y sin salida al mar. Las carreteras, puentes, comunidades y proyectos hidroeléctricos tienen pocas opciones de ubicación y con frecuencia se concentran cerca de los ríos. Cuando una de estas zonas queda destruida, reconstruirla no es tan simple como reemplazar lo que se perdió, sino que también obliga a preguntarse si deberían reconstruirse en el mismo lugar.
¿El desastre fue causado por el cambio climático?
Una de las preguntas principales del evento fue también una de las más difíciles de responder. Los científicos todavía no pueden afirmar con certeza que el cambio climático haya causado directamente el colapso específico del 26 de agosto. Sin embargo, el calentamiento de la región sí está cambiando las condiciones de los glaciares y del terreno. Las temperaturas más altas pueden aumentar el derretimiento de los glaciares y afectar el permafrost, el suelo que permanece congelado durante largos períodos de tiempo y que puede ayudar a mantener estables las laderas de las montañas. El Himalaya está cambiando y esos cambios pueden aumentar el riesgo de futuros desprendimientos, avalanchas e inundaciones glaciares. Sherpa señaló que Nepal continuará enfrentando riesgos de desastres naturales mientras el clima sigue cambiando.
La cuestión de la justicia climática
El gobierno de Nepal estima que el desastre causó aproximadamente $1.8 mil millones en daños directos y otros $883 millones en pérdidas. La evaluación oficial calcula que se necesitarán unos $4.78 mil millones para la reconstrucción. Para poner esta cantidad en contexto, el producto interno bruto (PIB) de Nepal fue de aproximadamente $45.49 mil millones en 2025, según el Banco Mundial. Eso significa que los $4.78 mil millones estimados para la reconstrucción equivalen a aproximadamente el 10.5% de toda la economía anual del país.
La situación económica del país también es importante para entender el impacto de una reconstrucción de esta magnitud. El Banco Mundial clasifica a Nepal como una economía de ingreso mediano bajo. Para el año fiscal 2026, esta categoría incluye países con un ingreso nacional bruto per cápita de entre $1,136 y $4,495. En Nepal, el Banco Mundial registra un ingreso nacional bruto per cápita de aproximadamente $1,470 en 2024. Además, el 20.3% de la población vivía por debajo de la línea nacional de pobreza según los datos más recientes disponibles, correspondientes a 2022. La tasa de pobreza medida con el umbral internacional de $3 diarios era de 2.44%.
Por eso, uno de los temas que surgió durante esta discusión fue la justicia climática. Además, Nepal contribuye relativamente poco a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero enfrenta algunos de los impactos de un clima que se está calentando. El gobierno de Nepal ha solicitado ayuda internacional para la recuperación. Durante la discusión también se habló del Fondo de Pérdidas y Daños de las Naciones Unidas, creado para ayudar a los países vulnerables a enfrentar pérdidas y daños asociados al cambio climático.
Reconstruir pensando en el próximo desastre
En lugar de simplemente reemplazar los puentes, carreteras y edificios destruidos, en el evento los expertos plantearon la necesidad de construir infraestructura más resistente y evitar volver a colocar comunidades en los mismos lugares de alto riesgo. Pero, reubicar una comunidad no es sencillo. Las personas tienen vínculos históricos y familiares con sus hogares y comunidades, mientras que trasladar poblaciones enteras puede ser costoso y difícil. Por eso, la reconstrucción requiere considerar tanto los riesgos naturales como las necesidades de las personas que viven en esas zonas.
También sería necesario mejorar los sistemas de monitoreo y alerta. Debido a que los ríos atraviesan fronteras, Sherpa destacó la importancia de compartir información entre Nepal, China e India y de desarrollar sistemas que puedan monitorear múltiples peligros al mismo tiempo. La meta no sería solamente reaccionar cuando ocurra una inundación, sino identificar los riesgos antes de que se conviertan en una emergencia.
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Guía de Recursos
Guia de Recursos
Proyecto comunitario contra la mosca linterna manchada en MohonkMohonk Preserve presenta un proyecto comunitario para detectar y controlar la mosca linterna manchada y el árbol del cielo (Ailanthus altissima), dos especies invasoras que afectan los ecosistemas nativos del Valle del Hudson. La iniciativa combina monitoreo científico, trabajo de campo y participación comunitaria para proteger el hábitat de la región frente a esta plaga que daña árboles nativos y cultivos como uvas, manzanas y lúpulo. Los residentes pueden colaborar reportando avistamientos a través de plataformas de ciencia ciudadana y participando en jornadas de manejo. Para ayudar a controlar su propagación, los propietarios pueden buscar masas de huevos, especialmente durante el otoño y el invierno, y reportar avistamientos mediante aplicaciones como iNaturalist (inaturalist.org) e iMapInvasives (imapinvasives.org). Las masas de huevos pueden contener entre 30 y 50 huevos. Se recomienda rasparlas y colocarlas en un recipiente con alcohol isopropílico para eliminarlas. En cuanto al ailanto o árbol del cielo, el proyecto advierte que no se deben cortar los árboles simplemente, ya que sus raíces pueden producir numerosos nuevos brotes. El manejo debe enfocarse en eliminar el sistema de raíces y, dependiendo del tamaño del árbol, puede requerir métodos específicos de tratamiento con herbicidas o la asistencia de un profesional autorizado. mohonkpreserve.org/slf-espanol.html
Semana de Libros Prohibidos 2026
4 al 10 de octubre: semana dedicada a destacar el acceso libre a la información y la libertad de leer. El tema de este año es “Deja que los libros sean. Protege la libertad de leer”. Desde 1982 la iniciativa reúne a bibliotecarios, educadores, autores, editoriales, librerías y lectores para destacar la importancia del acceso a diferentes ideas y perspectivas. ala.org
Reapertura del Closet Infantil en Casa Comunitaria de Recursos
El sábado 10 de octubre de 1pm a 3pm, la Casa Comunitaria de Recursos llevará a cabo la ceremonia de corte de cinta por la reapertura de The Children’s Closet en Poughkeepsie, 29 North Hamilton Street, celebrando el Mes de la Herencia Hispana. Habrá palabras de bienvenida, aperitivos y un recorrido por las instalaciones renovadas del espacio de apoyo familiar.
Celebración y festival Archtober Newburgh 2026
Del viernes 2 al domingo 4 de octubre y del 23 al 25 de octubre, Newburgh celebra la cuarta edición de Archtober Newburgh, un festival en homenaje a la arquitectura, el diseño, la preservación histórica y la comunidad. Más de 50 actividades gratuitas, recorridos a pie guiados, talleres prácticos de rehabilitación, exposiciones, conferencias y eventos para toda la familia sin costo. Para consultar el itinerario y planificar su visita: archtobernewburgh.org
Pesadilla en la Calle Main -Festival de Cine de Terror
Del viernes 2 al viernes 30 de octubre, el Community Theater de Catskill presenta Nightmare on Main Street, una serie de películas de terror y clásicos de Halloween en 373 Main Street, Catskill. La programación incluye películas de terror, cine de culto, una matiné familiar de cortometrajes, una sesión de preguntas con cineastas, una noche de bingo cinematográfico y un intercambio gratuito de VHS. communitytheaterny.com/film-series/nightmare-on-main-street
Lo que filtra el caparazón
Algunas criaturas pasan desapercibidas por ser pequeñas. Sin embargo, los escarabajos desempeñan un papel esencial en los ecosistemas: descomponen la materia, nutren el suelo y ayudan a mantener el equilibrio. Bajo un caparazón protector, esconden alas delicadas. Exposición de la artista inmigrante Vaea Dang, a partir del 14 de octubre en la Galeria Marion de la Granja Greig en Red Hook.
Newburgh Fringe Festival 2026
Del viernes 16 al domingo 18 de octubre, Safe Harbors of the Hudson presenta la segunda edición del Newburgh Fringe Festival en diversos escenarios del centro de Newburgh, incluidos Safe Harbors Ritz Theatre, ADS Warehouse, Baristas on Broadway y Grit Works. El festival contará con 65 producciones y más de 100 presentaciones, incluyendo teatro, improvisación, títeres, magia, música, danza, narración de historias y trabajos experimentales. Entre los artistas destacados se encuentran Lewis Black y Ted Swindley, además de compañías y artistas de la región. Boletos $15 por presentación. NewburghFringeFestival.org
Festival Anual de la Calabaza en Beacon
El domingo 18 de octubre de 12pm a 5pm, el Beacon Sloop Club celebra su tradicional Festival Anual de la Calabaza en Pete & Toshi Seeger Riverfront Park (2 Red Flynn Drive, Beacon). Gratis, para toda la familia. Habrá calabazas locales para la compra, pastel de calabaza recién horneado, sopa caliente de calabaza, chili y sidra, además de paseos gratuitos en el velero tradicional Woody Guthrie (inscripción desde las 12pm sujeta al clima). Dos escenarios de música en vivo sostenidos con energía solar, actividades infantiles, artesanos locales y una presentación especial de títeres a cargo de Arm-of-the-Sea Theater de 4pm a 5pm. beaconsloopclub.org
Trunk or Treat de Family of Woodstock en Kingston
El domingo 18 de octubre, en la sede de Family of Woodstock Inc en 31Albany Avenue, Kingston. Se entregarán bolsas especiales de dulces a los primeros 75 visitantes y ofrecerán donas de sidra de manzana y bebidas donadas por Stewart's Shops, además de juegos al aire libre, meriendas y actividades para niños y familias.
familyofwoodstockinc.org
Círculo interreligioso de Oración por la Paz
Domingo 18 de octubre a las 2:00 PM, círculo interreligioso de oración por la paz frente al Courthouse en Monticello, NY. La actividad no se cancela en caso de lluvia y habrá donas y sidra de manzana para los participantes. Para más información, contacte al Pastor Bette al (518) 231-1396 o a Cheryl C. Gugliotta al (845) 820-7300.
8va Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York (FILNYC)
El mayor encuentro literario en español de Estados Unidos. Fundada por el CUNY Mexican Studies Institute de Lehman College, es una feria gratuita y abierta a todo el público, concebida como un festival cultural en el que el español es el punto de encuentro entre autores, lectores y comunidades de distintos países y generaciones. Del 21 al 25 de octubre de 2026 en John Jay College, en Manhattan.
filnyc.org
Taller de murciélagos de fieltro en la biblioteca de Middletown
El jueves 22 de octubre de 5pm a 6pm, el Departamento de Servicios Juveniles de la Middletown Thrall Library presentará el taller manual Felted Bats con Christine Adams. Mayores de 13 años crearán un murciélago de fieltro decorativo combinando técnicas artesanales y temática de Halloween. Se requiere inscripción previa en thrall.org/ecal o llamando al 845-341-5470.
Festival de Día de Muertos en Menands
El domingo 25 de octubre de 11am a 5pm, New York Folklore presenta su tradicional Festival de Día de Muertos 2026 en el Capital District Regional Market (381 Broadway, Menands). La jornada cultural y comunitaria brindará danzas folclóricas ceremoniales, música tradicional en vivo, talleres prácticos familiares, altar colectivo de ofrendas, puestos de gastronomía mexicana con pan de muerto y venta de artesanías elaboradas por creadores populares. Gratis para toda la familia.
Más información: nyfolklore.org
Encuentro comunitario y recaudación de fondos del Centro de Justicia para Trabajadores de Nueva York
El jueves 29 de octubre de 5pm a 7:30pm, el Worker Justice Center of New York (WJCNY) llevará a cabo su cena comunitaria y evento de recaudación en Tilda's Kitchen & Market (630 Broadway, Kingston). El espacio es limitado; aunque se admiten asistentes sin reserva, se recomienda la inscripción previa en su sitio web o a través del enlace en las redes sociales de @workerjusticecenter
Concierto con Los Guachinangos
El jueves, 29 de octubre de 12:30 a 1:45 PM, Dutchess Community College cerrará su programación de Hispanic Heritage Month con un concierto de Los Guachinangos en Washington Quad. En caso de lluvia, el concierto se trasladará a la cafetería. Los Guachinangos es una banda de raíces mexicanas que combina estilos musicales y de baile como son jarocho, cumbia y champeta. Se invita al público a participar y bailar durante la presentación. También se transmitirá en vivo en la página de SUNY Dutchess.
Carrera y caminata Zombie Escape de UlsterCorps en Rosendale
El sábado 31 de octubre de 2026 (con fecha alternativa por lluvia el domingo 1 de noviembre), UlsterCorps celebrará la 16.ª edición anual de su evento comunitario Zombie Escape en Fifth Lake Hudson Valley (anteriormente Williams Lake) en Rosendale. Las actividades familiares incluyen una carrera cronometrada por senderos de 5km, una caminata de 2km y una carrera recreativa gratuita de 1km para niños, todo enmarcado por el follaje otoñal y sorpresas temáticas en los caminos y túneles. Todos los corredores recibirán una medalla conmemorativa y habrá premios especiales por categorías de edad en los 5km. zombies.ulstercorps.org
Inspectores electorales, Condado de Sullivan
El condado de Sullivan busca ciudadanos para trabajar como inspectores electorales durante las elecciones del 3 de noviembre. Específicamente se buscan más votantes republicanos registrados para cubrir puestos en los 33 lugares de votación del condado, incluyendo Callicoon, Fallsburg, Fremont, Neversink, Thompson y Tusten. Los inspectores ayudan a preparar los lugares de votación, procesar a los votantes, operar el equipo electoral, cerrar los centros y reportar los resultados. Se ofrece capacitación pagada y los inspectores reciben $300 por trabajar durante la elección, además de $40 por asistir a la clase de capacitación. Para más información o para inscribirse, contacte a la Junta Electoral del condado de Sullivan al (845) 807-0400, sullivanny.gov/Departments/Elections, o escriba a [email protected].
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Editorial
El jugo de la basura
Por Mariel Fiori
No hay que ser científico para entender el tema del líquido tóxico de la basura, los lixiviados. Solo hay que ser un humano que bebe agua. ¿Bebes agua? Yo sí. Este tema nos afecta a todos los que vivimos y tomamos agua en Nueva York, y el Valle del Hudson, porque llega hasta a nuestros ríos y lagos.En realidad, es un problema en todo el país. La conocidísima activista ambiental Erin Brockovich escribió recientemente sobre los lixiviados tóxicos que se filtran de los vertederos hacia ríos, arroyos y otras fuentes de agua: “El problema empeora cuando las empresas propietarias cierran, se declaran en bancarrota o desaparecen; los vecinos, los gobiernos locales y, en última instancia, los contribuyentes terminan pagando la factura”.
Rebecca Martin, de New York River Watch, estuvo explicando en mi programa La Voz con Mariel Fiori sobre el lixiviado, (leachate en inglés), o “el jugo de la basura” como ella lo llama, y qué se podría hacer al respecto. El lixiviado es un flujo de residuos líquidos tóxicos que se genera cuando el agua de lluvia o de nieve atraviesa los desechos del vertedero. Puede contener PFAS, metales pesados, pesticidas y miles de otras sustancias químicas, incluidos contaminantes que fueron prohibidos por los riesgos que representan para la salud humana y el medio ambiente, pero que siguen apareciendo procedentes de la basura de hace décadas.
Esta agua de basura es un veneno para nuestras vías fluviales. Un informe de New York River Watch reveló que, entre 2019 y 2023, se enviaron anualmente más de quinientos millones de galones (532.300.000) de lixiviados de vertederos, tanto de Nueva York como de otros estados, a plantas municipales de tratamiento de aguas residuales. Pero estas instalaciones están diseñadas para tratar aguas residuales humanas, no la compleja mezcla de sustancias químicas de los lixiviados. Casi un tercio de este lixiviado, unos 167 millones de galones, terminó en ríos y lagos designados oficialmente como fuentes de agua potable, incluidos los ríos Hudson, Mohawk y Niágara, así como el lago Ontario.
A Kingston, por ejemplo, dijo Martin, llegan 4 millones de galones de este líquido tóxico, pasan por la planta de tratamiento de aguas residuales de la ciudad y acaban en el Rondout Creek, en camino al río Hudson. “Queremos que la ciudad deje de aceptar lixiviado. No es culpa de la ciudad. Esta es una práctica que existe desde hace una generación,” aclaró Martin.
También conversé en mi programa con Marc Rider, director ejecutivo de la Ulster County Resource Recovery Agency (UCRRA). La UCRRA administra dos estaciones de transferencia, programas de reciclaje y compostaje y participa en la planificación del manejo de residuos sólidos del condado. Rider reconoció que el lixiviado, o el “té de la basura”, como lo llama él, puede contener PFAS y otras sustancias químicas.
Pero sus opciones para manejar el lixiviado son limitadas. Las plantas de tratamiento de aguas residuales han sido una de las pocas alternativas disponibles. La UCRRA también tiene que ocuparse de una parte del problema que se remonta mucho más atrás: los vertederos inactivos antiguos.
Los vertederos activos tienen un recubrimiento para recoger el lixiviado y evitar que ese líquido tóxico atraviese las aguas subterráneas. En el condado de Ulster, por ejemplo, hay 20 vertederos inactivos sin recubrimiento, y solo dos que la agencia local UCRRA, de hecho, recoge. Esta situación no es única del condado de Ulster, en todo el estado de Nueva York hay cientos de vertederos inactivos que siguen acumulando sus jugos de la basura y no hay nadie para limpiarlos, por ahora.
Esto es lo que Martin y otros defensores del agua llaman la “laguna del lixiviado”, o Leachate Loophole.
Para Rider, una de las dificultades es que las regulaciones y los programas de financiamiento estatales se concentran principalmente en los vertederos activos. Tanto él como Martin coinciden en que las normas, y los recursos, deberían ampliarse para incluir los vertederos inactivos.
La UCRRA ya está estudiando una solución para dos de los vertederos inactivos que administra, en Ulster y New Paltz. La agencia contrató a un ingeniero para desarrollar sistemas de pretratamiento en el lugar. Rider estima que la construcción podría costar alrededor de 3,5 millones de dólares, además de los costos de operación y mantenimiento.
Ahora habría una nueva oportunidad de arreglar la situación. Solo que las nuevas regulaciones que propone el Departamento de Conservación Ambiental de Nueva York, el DEC, se concentran principalmente en los vertederos activos. New York River Watch pide al DEC que cierre esa brecha y establezca reglas que incluyan vertederos activos, inactivos y cerrados que continúen generando lixiviado. También pide que el tratamiento se realice en el lugar donde se genera el lixiviado, antes de enviarlo a una planta municipal.
Tenemos cerca de 700 —más de 700— acciones individuales hasta ahora. También hay una carta de coalición, con nuestros comentarios públicos en respuesta a la normativa, que ha sido firmada por más de 100 organizaciones.
Ha sido un esfuerzo realmente extraordinario de muchos socios de la coalición. Este es un proceso de largo plazo y está relacionado con muchos otros temas: nuestros vertederos, el concepto de cero residuos, los lodos, el principio de precaución, que consiste en hacer que las empresas químicas asuman la carga de demostrar que sus productos químicos son seguros antes de incorporarlos a los productos. Queremos que estas empresas químicas paguen. Queremos que los vertederos gestionen sus residuos, especialmente aquellos administrados por empresas que ganan miles de millones de dólares al año gestionando residuos, y que no simplemente pasen la responsabilidad al usuario final, al agua potable, a las personas que dependen del agua para beber, y que apoyen a los municipios, que están tratando de hacer lo correcto.
Mientras tanto los consumidores también podemos reducir la cantidad de basura que producimos. Una de las medidas más sencillas es compostar los residuos de alimentos. Rider señala que, según auditorías realizadas por la UCRRA, aproximadamente una cuarta parte de los residuos puede estar compuesta por desperdicios de comida. Mantener esos residuos fuera de la bolsa de basura reduce directamente la cantidad que termina en un vertedero.
También podemos comprar menos productos descartables, reutilizar lo que sea posible, reparar antes de reemplazar, reciclar correctamente y evitar productos innecesariamente empaquetados.
Pero reducir nuestra basura no resuelve por sí solo el problema de las toneladas de residuos que ya llevan décadas enterradas. Esa basura sigue allí. Y mientras permanezca allí, la lluvia seguirá atravesándola.
Mariel Fiori
Directora
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Ser padres
Reading Together, Growing Together
Long before I ever learned to read words printed on a page, I already knew the rhythm of a good story. I learned it in Spanish, wrapped in the warmth of home, where every word carried love, safety, and connection.Growing up, my teachers always emphasized how important it was for parents to read to us at home, but my mother didn’t speak English. That left me longing for a shared reading experience, something that could bridge the gap between our kitchen table and my classroom. As children, navigating two distinct cultures can sometimes bring moments of misplaced embarrassment when a parent doesn't speak English. Today, looking back through the lens of my years as an
educator and social worker, I see those moments with total clarity. Speaking Spanish was never a barrier; it was always a strength, a bridge, and a true gift.
That childhood experience is what inspired me to write my bilingual children's book, Mac The Disc Dog / Mac El Perro De Disco Volador. I wanted to take that old sense of disconnect and turn it into a family superpower.
When families open a bilingual book together, story time becomes a real team effort. Children can read the English pages to practice what they’re learning at school, while parents can read the Spanish pages aloud, sharing the beauty and depth of their native language. Everyone learns alongside one another, building mutual respect and trading self-doubt for pride.
Literacy builds the foundation for academic success, but the emotional bond created while sitting side by side reading is what truly stays with a child. As we celebrate Hispanic Heritage Month, let’s honor our roots and take full ownership of our stories. When we read together, we show our children that their language, background, and culture belong in every single room they step into.
As a Dominican American author, creating Mac The Disc Dog / Mac El Perro De Disco Volador is my personal tribute to every family walking between two languages each day. Our heritage isn't something we leave behind at the front door; it’s our greatest asset, packed with resilience, joy, and deep tradition. Whether you are turning pages with a young reader at bedtime or building out your home library, I invite you to join Mac on his journey of courage and self-discovery. Together, let’s make reading a celebration of who we are, one page and two languages at a time.
Mac The Disc Dog / Mac El Perro De Disco Volador is available now at local independent bookstores and online through Amazon and Barnes & Noble.
Ivette O'Sullivan
Published Author
https://www.ivetteosullivanbooks.com/
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Sueño americano
From Legos to Chips: Mason Hernández’s Journey
It was there, at the State University of New York at New Paltz, that he joined the AC2summer program, specifically a research group whose members happened to have something in common beyond their passion for engineering: they are all people of immigrant descent.
Over five weeks, under the guidance of Professor Ping-Chuan Wang, Mason Hernández and his classmates Marwa Zeroual and David Cacsire developed a cooling plate for computer chips, a device found in nearly every electronic device humans use today. And because of this, they are tackling an issue that has been making headlines on the front pages of some of the world’s largest newspapers.
The reason? Artificial intelligence appears to be developing at a speed that perhaps no other human technology has ever reached. A chatbot like the first ChatGPT, which dates back to 2022, has less than four years later, led major companies to consider how to optimize their operations with artificial intelligence, replacing human labor. The many artificial intelligence models that exist today require supercomputer chips to operate, and those chips need to be kept at low temperatures. Cooling the chips requires water.
Mason Hernández, whose parents are from Ecuador, explains that “these artificial intelligence data centers basically have supercomputers to operate themselves. And as these computers become much more powerful, the chips generate much more heat because more actions are required within the machines themselves. So, even though that technology has been evolving rapidly, our cooling technology has not evolved at the same pace. For example, if you know anything about PlayStations, they still use fans. That cooling technology is being implemented in these supercomputers, which have a better, although imperfect, liquid cooling system. And that is what we were experimenting with.”
Mason became interested in the Hudson Valley Additive Manufacturing Center, or HVAMC. He remembers that during his tour of the university’s engineering school, “I wasn’t really paying attention because I just wanted to go home. But then they took us to the HVAMC, which is our 3D printing lab, and they simply displayed all these intricate structures. I remember there was a fly and a peach, and both pieces looked real. Everything was just so cool. It really is an amazing environment because you see so many things happening, and you want to be part of it.”
Once he became a student, Hernández got a job at the HVAMC, where he began learning more about 3D printing. So when he learned that Professor Ping-Chuan Wang would be leading a course in the summer of 2026 as part of the AC2 program — which promotes academic resources for students facing economic disadvantage — he felt he had to apply. The course would focus on working with cooling plates using 3D printing, and that ultimately convinced him to join. “I always wanted to be an architect, but my dad always pushed me to become an engineer because he said I could handle the math and physics behind it,” Mason says. “So that’s really where I ended up, but I always wanted to design things, draw things, create, have an idea, put it on paper, and then see it come to life. And that’s also where 3D printing comes in, because I have an idea, I make it on my computer, and then this machine simply produces it.”
When the summer program began, the experience of all the students was essential to developing the final prototype of the cooling plate, and Mason stood out because of his experience with 3D printing. In fact, part of what makes this project innovative, in addition to being developed in just five weeks, is that 3D-printing cooling plates can lower production costs and create plates specifically designed for each chip.
Professor Wang explains that “using a cooling plate to cool a chip is not something new, but
traditionally, conventional machining is used to manufacture them. This means that the plates are not actually designed to fit a particular chip. But every chip, every design, works differently, so its temperature distribution can also be different. Our goal is to design the structure of the cooling plate to fit the chip, essentially adapting it to the chip’s circuit design. With 3D printing, you can manufacture any design you want. So what we are looking for is a solution where we can examine the chip’s design, determine the temperature distribution, and then create our own design and manufacture a unique cooling plate.”
Data centers have been at the center of a global discussion about ethics, artificial intelligence, and the environment. According to the Environmental and Energy Study Institute (EESI), based in Washington, D.C., data centers are increasingly using drinking water: a large data center can consume around five million gallons per day. That is equivalent to the amount of water used by 10,000 to 50,000 people. Although in New York State Governor Kathy Hochul signed Executive Order 62 on July 14 of this year, establishing a temporary moratorium on new hyperscale data centers while the state
develops environmental and regulatory standards, community concerns remain about the
pollution and massive consumption of water and energy seen in other states such as Wyoming and Georgia. These concerns have also been heightened by recent statements from former Anthropic researcher Jacob Coxon, who resigned from the company in September and has publicly warned about the risks of the rapid development of artificial intelligence.
And while neither Mason Hernández nor his classmates, nor Professor Ping-Chuan Wang, are responsible for public policy regarding data centers, local science projects like this one seek solutions. “As an engineering educator, I believe we can only focus on what we can actually do,” Wang reflects. “Right now, for example, we are trying to think about how to use AI as an effective educational tool. That is essentially our job. At the same time, if I put on my engineer hat, I ask myself, how do we make it possible to take an ethical approach to implementing AI? This chip-cooling project is our attempt to address the environmental problems associated with AI. So this is something we can control, something that at least I can control,” he added.
If they secure state funding, Professor Wang’s research with his students will focus on
understanding how to strategically cool the hottest areas of computer chips. Mason explains that during their research, they observed that cooling plates can save up to 85% of water
consumption. Improving this technology could therefore help create an industry that has less of an environmental impact. And so, a story that began for Mason with his Lego Ninjago City has now brought him to the pages of this magazine as a story that allows us to imagine a better future for both our water and artificial intelligence. “I really just want to have the opportunity to do a lot of things and to 3D-print a lot of things. I want to make something for my friends, my brother, and my parents. And even though I don’t know yet what I’m going to make, I know it will come along the way,” Mason says.
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Editorial
Garbage Juice
Por Mariel Fiori
You don’t have to be a scientist to understand the issue of toxic liquid from garbage: leachate. You just have to be a human who drinks water. Do you drink water? I do. This issue affects all of us who live and drink water in New York and the Hudson Valley because it makes its way into our rivers and lakes.In fact, it is a problem across the entire country. Well-known environmental activist Erin Brockovich recently wrote about toxic leachate seeping from landfills into rivers, streams, and other water sources: “The problem gets worse when the companies that own them shut down, go bankrupt, or disappear; neighbors, local governments, and ultimately taxpayers are left footing the bill.”
Rebecca Martin, from New York River Watch, joined me on my program La Voz con Mariel Fiori to explain leachate, or “garbage juice,” as she calls it, and what could be done about it. Leachate is a stream of toxic liquid waste generated when rainwater or snowmelt passes through landfill waste. It can contain PFAS, heavy metals, pesticides, and thousands of other chemicals, including toxins that were banned because of the risks they pose to human health and the environment but that continue to appear in waste buried decades ago.
This garbage water is poison for our waterways. A New York River Watch report found that, between 2019 and 2023, more than 500 million gallons (532,300,000) of landfill leachate from both New York and other states were sent annually to municipal wastewater treatment plants. But these facilities are designed to treat human wastewater, not the complex mixture of chemicals found in leachate. Nearly one-third of this leachate, about 167 million gallons, ended up in rivers and lakes officially designated as drinking water sources, including the Hudson, Mohawk, and Niagara rivers, as well as Lake Ontario.
Kingston, for example, receives 4 million gallons of this toxic liquid, Martin said. It passes through the city’s wastewater treatment plant and ends up in Rondout Creek on its way to the Hudson River. “We want the city to stop accepting leachate. It’s not the city’s fault. This is a practice that has existed for a generation,” Martin explained.
I also spoke on my program with Marc Rider, executive director of the Ulster County Resource Recovery Agency (UCRRA). UCRRA operates two transfer stations, recycling and composting programs, and participates in the county’s solid waste management planning. Rider acknowledged that leachate, or “garbage tea,” as he calls it, can contain PFAS and other chemicals.
But the agency’s options for managing leachate are limited. Wastewater treatment plants have been one of the few available alternatives. UCRRA also has to deal with a part of the problem that goes much further back: old inactive landfills.
Active landfills have liners designed to collect leachate and prevent the toxic liquid from reaching groundwater. In Ulster County, for example, there are 20 inactive, unlined landfills, and the local agency, UCRRA, actually collects leachate from only two of them. This situation is not unique to Ulster County. Across New York State, there are hundreds of inactive landfills that continue accumulating their garbage juice, and, for now, there is no one cleaning them up.
This is what Martin and other water advocates call the “Leachate Loophole.”
For Rider, one of the challenges is that state regulations and funding programs focus primarily on active landfills. Both he and Martin agree that the rules––and the resources––should be expanded to include inactive landfills.
UCRRA is already studying a solution for two of the inactive landfills it manages, in Ulster and New Paltz. The agency hired an engineer to develop on-site pretreatment systems. Rider estimates that construction could cost around $3.5 million, in addition to operating and maintenance costs.
Now there may be a new opportunity to address the situation. The problem is that the new regulations proposed by the New York State Department of Environmental Conservation, or DEC, focus primarily on active landfills. New York River Watch is asking the DEC to close that gap and establish rules that include active, inactive, and closed landfills that continue to generate leachate. It is also calling for treatment to take place where the leachate is generated, before it is sent to a municipal treatment plant.
We have close to 700—more than 700––individual actions so far. There is also a coalition letter, containing our public comments in response to the regulations, that has been signed by more than 100 organizations.
It has been a truly extraordinary effort by many coalition partners. This is a long-term process, and it is connected to many other issues: our landfills, the concept of zero waste, sludge, and the precautionary principle, which means placing the burden on chemical companies to demonstrate that their chemicals are safe before they are incorporated into products. We want these chemical companies to pay. We want landfills to manage their waste, especially those operated by companies that make billions of dollars a year managing waste, rather than simply passing the responsibility on to the end user, to drinking water, and to the people who depend on that water. And we want them to support municipalities that are trying to do the right thing.
Meanwhile, consumers can also reduce the amount of garbage we produce. One of the simplest measures is composting food waste. Rider notes that, according to audits conducted by UCRRA, approximately one-quarter of the waste stream may consist of food waste. Keeping that waste out of the garbage bag directly reduces the amount that ends up in a landfill.
We can also buy fewer disposable products, reuse what we can, repair before replacing, recycle properly, and avoid unnecessarily packaged products.
But reducing our garbage alone will not solve the problem of the tons of waste that have already been buried for decades. That garbage is still there. And as long as it remains there, the rain will continue to pass through it.
Mariel Fiori
Director
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Usos y costumbres
Brothers at Bard: The Home Many Never Had
Por Marcos Castilla
Not every space exists when you arrive at college. Some have to be created. At Bard College, between classes, there is a constant feeling of wanting to fit in. Brothers at Bard grew out of that need and has become an enormous source of support for many people.It all began in 2014, when Dariel Vasquez, then a Bard student, was struggling to find his place at the college and noticed that other students were experiencing similar difficulties during the transition to college life. Vasquez created a support group on campus for men of color, with conversation circles, peer mentoring, and cultural activities. A year later, together with Harry Johnson, he took that experience beyond Bard and launched Brothers@ at Kingston High School.
The founders, Dariel Vasquez and Harry Johnson, built the foundations of this brotherhood through their own personal experiences. They wanted to create an environment that would be sustainable for themselves within the college. A space where they would not have to constantly explain themselves, where identity would not be a barrier, and where college life could be experienced with a sense of belonging.
At Kingston High School, the idea was to create a safe space where Black and Afro-Latino young people could talk about their experiences with Black and Afro-Latino college students from Bard who had stories similar to their own. This is what Brothers@ calls near-peer mentoring, in which college students become role models for high school students. For Brothers@, this closeness allows students to see themselves reflected in their mentors and be inspired to one day occupy a similar place.
What began as a club gradually took shape until it became something larger. Brothers at Bard became more than just a meeting place, transforming into an organization committed to supporting Black and Afro-Latino male students both on and off the college campus.
In 2016, Brothers@ and Kingston High School created the GrindTime Center, held twice a week during ninth period. It is a space where students meet with their mentors, receive help with homework and college applications, access school supplies, or simply talk about their lives. Over time, the program also incorporated social-emotional learning sessions and Brothers Reading Together, a reading circle designed to encourage dialogue and connection with culturally relevant texts.
The Brothers@ method is called Our Space, in which young people actively participate in creating the conversations and activities. Sessions are organized around circles of brotherhood, discussion, and reflection on shared experiences. For Brothers@, the answers are already in the room, and the mentors’ role is to help students find them.
William “Will” Hernández arrived at Bard College in 2023 at the age of 18, intending to study Computer Science. It was his first time leaving Georgia, and he did not know anyone in New York. “I was scared,” he recalls. He also was not sure what he wanted to do after college or how Computer Science would fit into his plans.
His entry into Brothers at Bard came through AZ and Heston, former program leaders and members of the men’s basketball team, whom he knew through their work with Bard Athletics. They approached Will and Jalen Smiley to ask whether they wanted to take on responsibilities within the program and continue the mentoring work. When Will began, Brothers at Bard had around four mentors. With Will and Jalen leading, the group expanded to nearly 15. Part of their work involves traveling to Kingston High School to work directly with the boys.
During his first year, the sessions focused on life lessons, from talking about everyday matters to explaining how to apply to college. The following year, they modified part of the program. They kept sessions about everyday life but added reading sessions in which mentors and students chose a book and read it together, as well as days dedicated to exploring different careers. Mentors asked students what they wanted to do in the future and, based on their answers, could organize a session around a specific profession.
Will explains that this allowed them to support the student who had expressed an interest while also introducing new possibilities to the rest of the group. Brothers@ organizes college visits so students can enter classrooms and dormitories and share a meal with their college mentors. For many, these visits are the first time they have ever set foot on a college campus. However, the intention was not to present college as the only path. Other forms of education and career opportunities were also discussed. The activities were not limited to Kingston High School. On one of the trips organized by the program, Will and the students took a bus to New York City to visit MoMA, the Museum of Modern Art. They then explored part of the city in small groups and ended the day at Dave & Buster’s. For Will, these kinds of activities were part of a relationship that developed throughout his years in the program and eventually became more than mentorship: it became a friendship.
That relationship also ended up influencing his own plans. Will began at Bard intending to study Computer Science, but now, in his fourth and final academic year, he has chosen Psychology with a concentration in Data Analytics and wants to work with children.
He directly connects that change to the time he has spent with the students at Kingston High School. “I’ve been with them for almost four years,” he explained. During that time, he has watched them grow and mature year after year. “I’m not sure if I influenced them, but I can say with certainty that they influenced me and who I am now.”
One of the program’s main obstacles, Will says, has been coordinating the mentors’ schedules and the amount of time they can spend with the students. Because they are Bard students with different academic schedules and other responsibilities, not everyone could participate on the same days. If he could change something, he says, it would be to increase the number of mentoring days. Having more mentors helped expand the program, but it did not completely solve the challenge of finding times when they could consistently be present.
For many students, visiting a college, participating in a retreat, or simply having a conversation with someone who has traveled a similar path can redefine the boundaries of what is and is not possible for them, because what started at Bard no longer stays at Bard.
Over time, Brothers at Bard has expanded to other institutions such as Vassar College and is part of the Brothers@ Consortium in Higher Education. The organization went from being a project started by Bard students to developing a model that seeks to establish programs on other campuses and in other communities. Its website currently lists initiatives at Kingston High School, Bard College, Vassar College, national programs, and collaborations with other institutions. This expansion reflects both organizational growth and a broader need: creating support networks that extend beyond a single campus.
Will does not know how much he has changed the lives of the young people he has worked with, but he does know that they changed the direction of his own.
According to information published on its website, Brothers@ works with 50 Kingston High School students each year. For more information at brothersat.org
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Medio ambiente
The Rasuwa Disaster in Nepal
The shocking images of the event offer a frightening representation of human vulnerability in the face of a powerful geological hazard. Although the event was several orders of magnitude smaller in terms of geographic extent and loss of human life, it was arguably as striking as the December 2004 Indian Ocean tsunami.At a Bard College meeting held as part of a current-events series, Nepalese glacial hydrologist Tenzing Chogyal Sherpa, a doctoral candidate at Utrecht University and founding member of the Cryosphere Society of Nepal, spoke about the causes, consequences, and possible lessons of the disaster.
Sherpa explained that the disaster began with an avalanche of ice and rock descending from a high-altitude area. As it fell, the material picked up more ice, rocks, soil, and sediment as it moved, increasing its volume and destructive power. The result was an enormous amount of water, mud, and debris that moved through river corridors and affected several communities.
The affected areas included the districts of Rasuwa, Nuwakot, Gorkha, Dhading, Chitwan, and Nawalparasi. Some communities were severely damaged. Syabrubesi, for example, suffered extensive damage, while other areas were practically wiped out. The United Nations estimates that approximately 10,000 homes were swept away by the floods.
The human impact remained evident one month after the disaster. According to the United Nations’ most recent emergency report, 1,453 people had died and another 5,644 remained missing as of September 23. A total of 13,795 people had been rescued. At that time, 1,112 people remained in 21 displacement centers.
Displacement began during the first days of the flooding. An assessment by the International Organization for Migration conducted between August 27 and 31 found that 4,288 households had been affected across 15 locations in the districts of Dhading, Nuwakot, and Rasuwa, with 2,886 households displaced. The impact has also been especially significant for children. More than 500 children were staying in shelters after their parents died or were reported missing, according to an Al Jazeera report published on September 22.
The disaster also affected bridges, roads, and hydroelectric power projects, an important part of Nepal’s economy and energy system. Sherpa explained that living and building along river corridors exposes communities not only to flooding, but also to multiple hazards that can occur at the same time.
The impact of the event continued after the waters receded. Sherpa noted that new lakes formed after the flooding and that concerns remain about the possibility of additional avalanches and movements of ice and rock.
The problem is particularly serious for Nepal because the country is mountainous and landlocked. Roads, bridges, communities, and hydroelectric projects have few options for where they can be located and are often concentrated near rivers. When one of these areas is destroyed, rebuilding is not as simple as replacing what was lost. It also raises the question of whether it should be rebuilt in the same location.
Was the Disaster Caused by Climate Change?
One of the main questions raised during the event was also one of the most difficult to answer.
Scientists still cannot say with certainty that climate change directly caused the specific collapse on August 26. However, warming temperatures in the region are changing glacier and ground conditions. Higher temperatures can increase glacier melt and affect permafrost, the ground that remains frozen for long periods of time and can help keep mountain slopes stable.
The Himalayas are changing, and those changes may increase the risk of future landslides, avalanches, and glacial floods. Sherpa noted that Nepal will continue to face natural-disaster risks as the climate continues to change.
The Question of Climate Justice
The government of Nepal estimates that the disaster caused approximately $1.8 billion in direct damage and another $883 million in losses. The official assessment estimates that approximately $4.78 billion will be needed for reconstruction.
To put this amount into context, Nepal’s gross domestic product (GDP) was approximately $45.49 billion in 2025, according to the World Bank. This means that the estimated $4.78 billion needed for reconstruction is equivalent to approximately 10.5% of the country’s entire annual economy.
The country’s economic situation is also important for understanding the impact of a reconstruction effort of this scale. The World Bank classifies Nepal as a lower-middle-income economy. For fiscal year 2026, this category includes countries with a gross national income per capita between $1,136 and $4,495. In Nepal, the World Bank records a gross national income per capita of approximately $1,470 in 2024.
Additionally, 20.3% of the population lived below the national poverty line according to the most recent available data, from 2022. The poverty rate measured using the international $3-per-day threshold was 2.44%. For this reason, one of the issues that emerged during the discussion was climate justice. Nepal contributes relatively little to global greenhouse gas emissions, yet it is facing some of the impacts of a warming climate. The Nepalese government has requested international assistance for recovery.
The discussion also touched on the United Nations Loss and Damage Fund, created to help vulnerable countries address losses and damages associated with climate change.
Rebuilding with the Next Disaster in Mind
Rather than simply replacing destroyed bridges, roads, and buildings, experts at the event raised the need to build more resilient infrastructure and avoid placing communities back in the same high-risk locations.
But relocating a community is not simple. People have historical and family ties to their homes and communities, while moving entire populations can be costly and difficult. Reconstruction therefore requires consideration of both natural hazards and the needs of the people who live in these areas.
Monitoring and warning systems would also need to be improved. Because rivers cross national borders, Sherpa emphasized the importance of sharing information among Nepal, China, and India and developing systems capable of monitoring multiple hazards at the same time.
The goal would not simply be to react when a flood occurs, but to identify risks before they become an emergency.
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